El Comité Noruego del Nobel ha criticado este miércoles los esfuerzos del Gobierno ruso por "criminalizar" a la ONG rusa Memorial, después de que el Ministerio de Justicia de Rusia haya pedido al Tribunal Supremo que catalogue como "extremista" al movimiento de apoyo a esta organización de Derechos Humanos.
“El Comité Noruego del Nobel está profundamente alarmado por el último intento de las autoridades rusas de destruir a Memorial, una de las organizaciones galardonadas con el Premio Nobel de la Paz 2022, al pretender designar como organización extremista al Movimiento Internacional Memorial (una entidad inexistente)”, ha señalado en un comunicado firmado por el presidente del comité, Jorgen Watne Frydnes.
La vista que determinará si esta entidad pasa a formar parte o no de la ‘lista negra’ se celebrará este jueves a puerta cerrada, sin notificación formal previa a ningún representante de Memorial y sin que el público ni los abogados de la ONG puedan acceder a la resolución.
Para el Comité, esta forma de proceder supone un "encubrimiento deliberado" destinado a evitar el control de la comunidad internacional. “Si se confirma la acusación, todas las actividades de Memorial serán criminalizadas. Cualquiera que participe en el trabajo de Memorial, lo financie o incluso comparta sus publicaciones, se arriesgará a penas de cárcel”, ha advertido el organismo.
Memorial, creada en 1987 por defensores de los Derechos Humanos como Andrei Sajarov, ya distinguido con el Nobel de la Paz, fue reconocida en 2022 junto al activista bielorruso Ales Bialiatski y el Centro para las Libertades Civiles de Ucrania.
El Comité ha subrayado que Memorial fue distinguida con el Premio Nobel de la Paz “por su labor de décadas documentando crímenes de guerra, violaciones de Derechos Humanos y víctimas de la represión soviética”. “Calificar a una organización como extremista constituye una afrenta a los valores fundamentales de la dignidad humana y la libertad de expresión”, ha argüido.
En este contexto, ha reclamado a las autoridades rusas que retiren la solicitud y pongan fin a “todo el acoso contra Memorial y sus miembros”. “Este Comité también pide a los actores internacionales que se pronuncie alto y claro y que tomen las medidas necesarias para proteger a aquellas personas en riesgo dentro de Rusia”, ha zanjado.
El Tribunal Supremo ruso ya ordenó en diciembre de 2021 la disolución de la ONG, tras una petición de la Fiscalía basada en la legislación sobre "agentes extranjeros" en el país. Entonces se acusó a Memorial de especular sobre la represión, ofrecer una imagen "falsa" de la Unión Soviética y tergiversar la historia de la Gran Guerra Patria.
La Oficina del Alto Comisionado de Naciones Unidas para los Derechos Humanos expresó en aquel momento su "preocupación" por la iniciativa de la Fiscalía y denunció que las autoridades emplean la etiqueta de "agente extranjero" para “etiquetar a aquellos que consideran que son organizaciones financiadas desde el extranjero y que participan en 'actividades políticas'”.
La directora del Programa para Europa Oriental y Asia Central de Amnistía Internacional, Marie Struthers, sostuvo que, con el cierre de Memorial, las autoridades rusas “pisotean la memoria de millones de víctimas perdidas en el Gulag”, lo que supone un “ataque directo a los derechos de libertad de expresión y asociación”.