El precio del barril de crudo West Texas Intermediate ha repuntado un 15 por ciento hasta situarse en 104,61 dólares por unidad en la apertura de las bolsas, después de encadenar una subida histórica del 36 por ciento a lo largo de la semana anterior tras el inicio de los bombardeos de Estados Unidos e Israel sobre Irán.
El Brent, referencia en Europa, se negocia igualmente por encima de los 102 dólares, en un contexto marcado por los anuncios de Emiratos Árabes Unidos, Kuwait e Irak de recortar su producción de petróleo. Al mismo tiempo, el estrecho de Ormuz, que oficialmente continúa abierto, ha dejado de ser la principal ruta de salida del crudo procedente de los países del golfo Pérsico, según detalla la agencia Bloomberg.
La escalada del conflicto ha impulsado también al alza las cotizaciones del gas natural y ya se traslada a los precios al por menor en Estados Unidos y Europa. El coste de la gasolina para los consumidores ha alcanzado máximos no vistos desde agosto de 2024, una circunstancia que podría tener consecuencias políticas para el presidente Donald Trump, que en noviembre afronta unas elecciones de mitad de mandato clave para el desarrollo de su programa.
Paralelamente, no se observan señales de una posible desescalada militar y se han intensificado los intercambios de amenazas contra instalaciones energéticas estratégicas. Arabia Saudí ha interceptado y destruido drones que se dirigían al yacimiento de Shaibá, responsable de una producción diaria de un millón de barriles.
En los últimos días, las autoridades saudíes ya habían detenido la actividad de la refinería de Ras Tanura, la mayor del país, y analizan rutas alternativas para canalizar el crudo hacia los puertos del mar Rojo con el fin de sortear el paso por Ormuz.
Al mismo tiempo, el Gobienro de China ha ordenado cesar la exportación de diésel y gasolina, mientras que Corea del Sur sopesa la imposición de un límite máximo al precio de los combustibles.