El primer ministro de Líbano, Nawaf Salam, ha subrayado este jueves que su Ejecutivo está volcado “día y noche” en intentar frenar una guerra que la población libanesa no desea y “no han elegido”, un conflicto que ya ha provocado en el país cerca de 700 fallecidos a causa de los ataques de Israel, en el marco de la ofensiva sorpresa lanzada junto a Estados Unidos y contra Irán.
“Han pasado más de diez días desde el estallido de esta guerra, de la que llevábamos mucho tiempo advirtiendo que arrastraría a Líbano y que hemos intentado evitar por todos los medios. Es una guerra que no deseábamos, sino todo lo contrario, trabajamos día y noche para detenerla”, ha indicado en un mensaje en vídeo difundido a través de redes sociales.
El jefe de Gobierno ha recalcado que “no podemos aceptar de ninguna manera que Líbano vuelva a ser un campo de batalla para las guerras de otros”, y ha recordado que, con este objetivo, el presidente Joseph Aoun ha puesto en marcha “su iniciativa de negociación con el objetivo de sacar a Líbano de la profunda crisis en la que se encuentra”. Estas palabras llegan un día después de la conversación telefónica mantenida por el mandatario libanés con sus homólogos francés y sirio, Emmanuel Macron y Ahmed al Sharaa, quienes expresaron su respaldo a Beirut para demantelar a Hezbolá.
Salam ha alertado de que el país vive una coyuntura “crítica” que “exige que todos seamos prudentes y sensatos a la hora de expresar nuestras opiniones y sentimientos, con el fin de proteger al país de los peligros de una división destructiva”. En este sentido, ha rechazado “enérgicamente el uso del lenguaje de odio, la violencia verbal y la incitación al sectarismo, venga de donde venga, ya que amenazan nuestro tejido social y nuestra seguridad interna”.
Asimismo, ha llamado la atención sobre la “información falsa” difundida en algunos medios acerca de supuestas deserciones en el seno de las Fuerzas Armadas libanesas. “Se trata de un comunicado sospechoso, alejado de todo patriotismo, que amenaza la unidad y el papel nacional del Ejército y que solo tiene cabida en el ámbito de la difamación y el chantaje”, ha denunciado, después de que el diario Al Ajbar, próximo al partido-milicia chií, sugiriera posibles abandonos de filas si el Ejército libanés opta por usar la fuerza contra Hezbolá. “No me cabe duda de que todos los libaneses esperan que nuestro Ejército desempeñe plenamente su papel de extender la autoridad del Estado a todo su territorio”, ha remachado Salam.
Por otro lado, el primer ministro ha deplorado que sus compatriotas estén “pagando el precio de una guerra que no han elegido”, con especial mención a los más de 800.000 desplazados, “víctimas de una realidad que no han contribuido a crear y sobre la que no se les ha consultado”. “Soy consciente de sus inquietudes y les aseguro que no vamos a dar marcha atrás en nuestra postura de recuperar la decisión sobre la guerra y la paz y poner fin a la nueva aventura de apoyo que solo nos ha traído más víctimas, destrucción y desplazamientos”, ha afirmado.
En paralelo, el Ministerio de Sanidad libanés ha comunicado en las últimas horas la muerte de nueve personas, cinco de ellas menores, en un bombardeo israelí contra la localidad de Arki, en el distrito de Sidón. Las autoridades han precisado este jueves que el balance de fallecidos asciende ya a 687, entre ellos 98 niños y 52 mujeres, desde el inicio de los ataques del Ejército israelí sobre territorio libanés hace casi dos semanas.