El Ejército de Ecuador ejecutó este lunes una amplia operación militar contra la minería ilegal en el Parque Nacional Podocarpus, en el sur del país, que culminó con la destrucción de 129 campamentos clandestinos y 94 bocaminas empleadas para la extracción ilícita de minerales.
“Las operaciones permitieron la destrucción de campamentos clandestinos, bocaminas e infraestructura utilizada para la explotación ilícita de minerales”, ha afirmado el Ejército ecuatoriano a través de un comunicado en redes, que cifra en aproximadamente tres millones de dólares el golpe económico a las estructuras logísticas y financieras de los Grupos Armados Organizados (GAO) que operaban estas instalaciones.
El dispositivo se desarrolló principalmente en los sectores de San Luis, Dos Camas y La Aida, abarcando cerca de 130 hectáreas sometidas a una intensa actividad de extracción ilegal, según detalla la propia comunicación castrense.
Además de inutilizar campamentos y bocaminas, las Fuerzas Armadas intervinieron y decomisaron equipos “que permitían sostener esta actividad ilícita en la zona, como explosivos, municiones, radios de comunicación, antenas satelitales Starlink, chancadoras, generadores eléctricos y diversas herramientas”.
Como consecuencia directa de la ofensiva militar, las estructuras logísticas y financieras de los Grupos Armados Organizados (GAO) fueron afectadas en aproximadamente 3 millones de dólares, reduciendo de forma notable su capacidad operativa en la región.
Estas acciones militares se enmarcan en una estrategia con dos metas centrales: golpear a los Grupos Armados Organizados GAO y sus fuentes de financiación ilícitas, y al mismo tiempo recuperar el equilibrio ambiental, desmantelando infraestructuras que generaban contaminación y un grave impacto ecológico en el Parque Nacional Podocarpus.
En un segundo comunicado, el Ejército informó de que la ofensiva se prolongó hasta altas horas de la noche, momento en el que las unidades desplegadas emplearon lanzadores de cohetes para “golpear” a las estructuras criminales asentadas en la zona.
“Las operaciones nocturnas permiten mantener presión permanente sobre las estructuras criminales, garantizar la protección del ecosistema y evitar que estas organizaciones intenten reactivar sus actividades dentro del parque nacional”, ha indicado.
Tras la eliminación de los campamentos y bocaminas clandestinas, las Fuerzas Armadas permanecen en el área dentro de la “fase de seguimiento y aseguramiento” de los sectores que habían sido devastados por la minería ilegal, con el objetivo de impedir un posible retorno de estas actividades.