El Ejército de Ecuador llevó a cabo este viernes bombardeos contra enclaves de minería ilegal situados en las cercanías de Tulcán, en la provincia de Calchi y muy próximos a la frontera con Colombia, en un contexto marcado por la crisis diplomática abierta la semana pasada con el país vecino a raíz de los ataques contra grupos criminales en la zona limítrofe.
Según han explicado las Fuerzas Armadas ecuatorianas en sus canales oficiales, estas acciones forman parte de un conjunto de operaciones militares en el área, “con un alto impacto en contra de la minería ilegal”. El despliegue ha incluido “un sistema de armas combinadas”, con unidades de élite por tierra, fuego de morteros, helicópteros de ataque y vehículos blindados (tanques), con el fin de “frenar la minería ilegal”, de acuerdo con la comunicación castrense.
El mando militar de Ecuador insiste en que la minería ilegal es una actividad que “genera graves impactos ambientales, afecta fuentes hídricas y vulnera la seguridad en la frontera norte” con Colombia, por lo que justifica la intensidad de los operativos desarrollados en esta franja del país.
Este nuevo dispositivo en el límite con Colombia llega apenas una semana después de la crisis diplomática que estalló entre ambos países, cuando el presidente colombiano, Gustavo Petro, sugirió que Ecuador habría alcanzado territorio colombiano durante una operación contra grupos armados, una acusación negada de forma tajante por las autoridades ecuatorianas.
A partir de ese momento se produjo un intercambio de declaraciones y reproches entre Petro y el presidente de Ecuador, Daniel Noboa, que volvió a poner de relieve las tensiones que arrastran desde hace tiempo. Para aclarar lo sucedido, se creó una comisión binacional, que finalmente determinó que el proyectil no tenía como objetivo territorio colombiano, sino que se trató de un incidente provocado al haber rebotado unos 210 kilómetros desde Ecuador hasta el país vecino.