El Ejército de Sudán proclama la toma de Tukma y rompe el nuevo cerco de las RSF sobre la estratégica Dilling

El Ejército sudanés recupera Tukma, reabre la ruta hacia Dilling y vuelve a romper el cerco de las RSF en plena guerra civil y crisis humanitaria.

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Barricadas en una calle de Jartum, Sudán (archivo) MOHAMED KHIDIR / XINHUA NEWS / CONTACTOPHOTO

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El Ejército de Sudán ha informado de la reapertura de la carretera que une la estratégica ciudad de Dilling, en Kordofán Sur, con la región de Kordofán Norte, tras una “victoria decisiva” en la zona frente a las paramilitares Fuerzas de Apoyo Rápido (RSF) y sus aliados.

En un comunicado difundido en redes sociales, las Fuerzas Armadas sudanesas han indicado que, en “una nueva saga de redención y sacrificio”, las tropas leales al Gobierno han conseguido hacerse con el control de la zona de Tukma después de unas batallas calificadas de “heroicas”, que se han saldado con “grandes pérdidas” en las filas de las RSF.

El mando militar ha insistido en que “la guerra continuará hasta que la milicia sea totalmente eliminada y se restablezca la seguridad y la estabilidad en todo el país”, y ha trasladado sus condolencias a las familias de los “mártires” caídos en los combates, sin aportar por el momento un balance de bajas propias en estos enfrentamientos.

En enero, el Ejército sudanés ya había logrado romper el cerco impuesto por las RSF y sus aliados del Movimiento para la Liberación del Pueblo de Sudán/Norte-Al Hilu (SPLM/N-Al Hilu) —grupo rebelde encabezado por Abdelaziz al Hilu y activo sobre todo en Kordofán Norte y Kordofán Sur— en Kordofán Sur, restableciendo entonces la conexión entre Dilling y Kordofán Norte. No obstante, los rebeldes consiguieron reinstaurar el asedio en febrero tras capturar Tukma, situada aproximadamente a siete kilómetros al este de dicha ciudad.

La guerra civil en este país africano estalló en abril de 2023 por las profundas discrepancias en torno al proceso de integración del grupo paramilitar en el seno de las Fuerzas Armadas, lo que terminó por descarrilar la transición abierta tras el derrocamiento en 2019 del régimen de Omar Hasán al Bashir, ya seriamente dañada tras la asonada que expulsó del cargo al entonces primer ministro, Abdalá Hamdok.

El conflicto, en el que han intervenido varios países respaldando a las distintas partes enfrentadas, ha sumido a Sudán en una de las peores crisis humanitarias del planeta, con millones de personas desplazadas y refugiadas y con creciente preocupación internacional por la expansión de enfermedades y los graves daños sufridos por infraestructuras esenciales, que impiden atender adecuadamente a cientos de miles de damnificados.