El Ejército de Nigeria ha informado este miércoles de la puesta en libertad de más de 60 personas que habían sido secuestradas por hombres armados en el estado de Zamfara, en el norte del país, en el marco de una operación puesta en marcha ante el repunte de los raptos perpetrados por bandas criminales que buscan cobrar rescates para sostener sus actividades.
El viceportavoz del Ejército nigeriano, Olaniyi Osoba, ha explicado que el operativo se desarrolló en el bosque de Munhaye, donde tiene varios enclaves el líder de una banda criminal conocido como Kachalla Alti. Posteriormente ha precisado que un total de 62 personas fueron rescatadas y trasladadas a un lugar seguro.
Del mismo modo, ha subrayado que dos supuestos terroristas han muerto en una segunda operación en el estado de Kebbi, en el noroeste del país, contra presuntos integrantes del grupo Lakurawa, que mantendría vínculos con Estado Islámico, al tiempo que ha manifestado que “estos éxitos reflejan los esfuerzos incansables” del Ejército y sus “socios” para restaurar la seguridad, según ha recogido el diario “Daily Post”.
En paralelo, la Policía de Nigeria ha confirmado el secuestro de varias decenas de personas en ataques contra tres iglesias en el estado de Kaduna, también en el norte, después de haber negado inicialmente que dichos asaltos se hubieran producido, tal y como denunció la Asociación Cristiana de Nigeria (CAN), que situó en 172 el número de raptados.
El portavoz policial, Benjamin Hundeyin, ha remarcado que se están llevando a cabo esfuerzos para liberar a los secuestrados, sin ofrecer una cifra concreta, según el diario “The Premium Times”, después de haber calificado de “falsedades” las denuncias sobre el secuestro, cuya autoría no ha sido asumida por ninguno de los grupos armados activos en la zona.
En los últimos años se ha producido un notable aumento de la inseguridad en varias áreas del centro y el oeste de Nigeria, en su mayoría vinculada a bandas armadas y redes delictivas que recurren al secuestro como fuente de financiación para sus operaciones, una dinámica que ha encendido las alarmas y ha llevado a las autoridades a tratar de reforzar su dispositivo de seguridad.