El Ejército somalí asegura posiciones clave en las afueras de Baidoa en el conflictivo estado de Suroeste

El Ejército somalí toma posiciones clave en Baidoa tras choques con milicias leales a Laftagareen y agrava una crisis política y humanitaria en Suroeste.

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El presidente de Somalia, Hasán Sheij Mohamud (archivo) PRESIDENCIA DE SOMALIA

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Las fuerzas del Gobierno federal de Somalia han consolidado su dominio sobre varios enclaves estratégicos situados en las inmediaciones de Baidoa, capital de la región administrativa de Bay, dentro del insurgente estado de Suroeste, tras duros enfrentamientos con unidades fieles al presidente regional, Abdiaziz Laftagareen.

El Ministerio de Defensa somalí explicó en un comunicado difundido en sus redes sociales que “se están rindiendo” las milicias bajo las órdenes de Laftagareen “y llevaron a cabo un ataque contra las Fuerzas Armadas”.

Asimismo, la cartera detalló que “Las Fuerzas Armadas mantienen el control de la mayor parte de las zonas desde las que las milicias lanzaron su ataque y continúan sus esfuerzos para asegurar la zona”, subrayando que los combatientes que han desertado han entregado también su equipamiento y vehículos militares y que muchos de ellos han recibido atención sanitaria en centros castrenses.

Con anterioridad, el propio Ministerio de Defensa había denunciado que sus tropas fueron atacadas por milicias armadas afines a las autoridades regionales mientras desarrollaban operaciones contra el grupo yihadista Al-Shabaab en los alrededores de Baidoa.

Según ese primer comunicado, “Las fuerzas de seguridad, que se encontraban en estado de máxima alerta, respondieron con rapidez al ataque. Lograron repeler y derrotar a las milicias que llevaron a cabo el asalto injustificado, capturando a algunos de los atacantes”, sin ofrecer datos concretos sobre el número de detenidos ni de víctimas.

Medios de comunicación somalíes han señalado que los principales cruces y accesos de Baidoa han quedado bajo control de las fuerzas gubernamentales, aunque el palacio presidencial continúa custodiado por tropas etíopes desplegadas en el marco de la misión de la Unión Africana.

En días previos, Laftagareen había avisado de que cualquier ofensiva contra Baidoa —considerada capital ‘de facto’ del estado de Suroeste— o contra cualquier otra zona bajo su jurisdicción “recibirá una respuesta militar contundente”. Además, afirmó: “Insto al presidente Hasán Sheij Mohamud a aprovechar el tiempo que le queda en el cargo para no derramar sangre somalí, sino para ayudar a encontrar una solución que permita un proceso electoral creíble”.

La actual escalada se desencadenó después de que el Ejecutivo federal declarase caducado el mandato de Laftagareen y advirtiera de que no reconocerá futuros nombramientos emanados de su administración. El trasfondo del choque político reside en el rechazo de las autoridades del estado de Suroeste, al igual que otras entidades federadas del país, a las enmiendas constitucionales promovidas por el presidente Hasan Sheij Mohamud.

Desde el gobierno regional se ha acusado a Mogadiscio de utilizar el despliegue de tropas federales con fines políticos, amparándose en la lucha contra la organización yihadista Al Shabaab. Este pulso político y militar ha provocado nuevos desplazamientos masivos: decenas de miles de personas han abandonado sus hogares para dirigirse a Baidoa, una ciudad que ya acoge a más de 430.000 desplazados internos por la violencia y la sequía.