El Ejército de Sudán ha logrado este jueves volver a hacerse con el control de la estratégica localidad de Bara, en el estado de Kordofán del Norte, en el centro del país, después de intensos choques con las Fuerzas de Apoyo Rápido (RSF), según han informado fuentes de seguridad sudanesas.
Las fuerzas armadas ya habían conquistado Bara en una ofensiva relámpago en septiembre de 2025, expulsando entonces a los combatientes de las RSF. Sin embargo, el grupo paramilitar consiguió recuperar la localidad el pasado mes de octubre. Desde ese momento, organizaciones de defensa de los Derechos Humanos han denunciado que integrantes de las RSF han cometido abusos generalizados en la zona, de acuerdo con informaciones del diario ‘Sudan Tribune’.
Las autoridades han subrayado que este nuevo avance ha sido posible gracias al respaldo de la Fuerza Conjunta de Protección de Darfur, aliada del Ejército sudanés, tal y como ha confirmado uno de sus principales dirigentes, Minni Minnawi, que ejerce también como gobernador de Darfur. Esta fuerza fue constituida en abril de 2023 por antiguos grupos rebeldes firmantes del acuerdo de paz de 2020 --liderados por la facción del Movimiento de Liberación de Sudán-- con el objetivo de hacer frente a las RSF.
“¡Felicitaciones por el segundo lanzamiento de Bara! ¡La moral está que arde!”, ha aseverado Minnawi en un comunicado difundido a través de redes sociales. De este modo, ha indicado que las fuerzas han entrado en la ciudad y ha calificado la operación como una “victoria significativa para el pueblo sudanés”.
En la misma línea, ha sostenido que la operación demuestra la “valentía y resistencia” de las fuerzas leales al Ejército y ha recalcado que la voluntad de “defender el territorio sudanés” “sigue intacta”. Asimismo, ha confirmado que continúan los combates en la zona de Um Keraidem.
La guerra civil en Sudán estalló en abril de 2023 a raíz de las profundas tensiones sobre el proceso de integración de las RSF en el seno de las Fuerzas Armadas, lo que hizo descarrilar la transición abierta tras el derrocamiento en 2019 del régimen de Omar Hasán al Bashir, ya muy debilitada tras la asonada que forzó la salida del entonces primer ministro, Abdalá Hamdok.
El conflicto, en el que participan diversos países apoyando a las partes enfrentadas, ha sumido a Sudán en una de las peores crisis humanitarias del mundo, con millones de desplazados y refugiados y una creciente alarma internacional por la propagación de enfermedades y la destrucción de infraestructuras esenciales, que impide asistir a cientos de miles de personas afectadas.