El Ejército de Yemen ha informado de que ha logrado detener un asalto de los hutíes en la provincia de Jauf, en el norte del país, y ha indicado que los insurgentes sufrieron “pérdidas humanas y materiales”, mientras el grupo no ha emitido aún ningún comunicado sobre estos choques, en un contexto de deterioro de la seguridad en el país asiático.
Según un comunicado difundido en sus redes sociales, las fuerzas yemeníes “repelieron” el martes “un ataque lanzado por la milicia terrorista hutí, respaldada por Irán, al este de la ciudad de Al Hazm”, lo que provocó “el repliegue de los milicianos” tras registrar bajas durante los enfrentamientos.
El Ejército yemení añadió igualmente que “una mina terrestre colocada previamente por los hutíes estalló al paso de uno de sus vehículos durante su retirada, dejando numerosos muertos y heridos”.
Las fuerzas gubernamentales combaten en apoyo de las autoridades reconocidas internacionalmente --respaldadas por la coalición internacional encabezada por Arabia Saudí--, que tienen actualmente su sede en Adén después de que los hutíes tomaran la capital, Saná, y otras áreas del noroeste y el oeste del país en 2015.
La guerra, que ha provocado una profunda crisis humanitaria, continúa activa y en los últimos meses ha estado marcada por los ataques de Israel contra los hutíes tras los sucesos del 7 de octubre de 2023 y por los choques entre el Ejército yemení y los separatistas del Consejo de Transición del Sur (CTS).
El CTS, que forma parte de las instituciones reconocidas internacionalmente y cuenta con el apoyo de Emiratos Árabes Unidos (EAU) --integrado en la coalición liderada por Riad--, inició en diciembre una ofensiva que generó fuertes tensiones internas y un intercambio de reproches entre las autoridades saudíes y emiratíes, abriendo la puerta a un posible nuevo frente de gran envergadura en Yemen.