El embajador de EEUU en Francia acepta no inmiscuirse en el debate político galo

Charles Kushner acepta no interferir en el debate político francés tras el veto de Exteriores y se reunirá con Barrot para rebajar tensiones bilaterales.

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El embajador de Estados Unidos en París, Charles Kushner, ha expresado este martes su disposición a “no interferir en el debate público francés” después de que el Ministerio de Exteriores francés le prohibiera el acceso directo a miembros del Gobierno por no acudir a una citación previa relacionada con sus comentarios sobre el asesinato del joven ultranacionalista Quentin Deranque.

Según han indicado fuentes diplomáticas cercanas al jefe de la diplomacia gala a Europa Press, Kushner mantuvo este martes una conversación telefónica con el ministro de Exteriores, Jea-Noel Barrot, en la que “tomó nota” de las explicaciones ofrecidas por París sobre las razones de su convocatoria.

Durante ese contacto, el embajador estadounidense —que es además padre del yerno de Donald Trump, Jared Kushner— y el ministro acordaron verse en persona en los próximos días “para seguir trabajando en una estrecha relación bilateral que celebra su 250 aniversario este año”.

La decisión inicial del Quai d'Orsay de vetar a Kushner el acceso directo al Gobierno se produjo después de que este no acudiera a la citación oficial, un gesto que, a ojos de París, evidenciaba una “aparente incomprensión de las expectativas básicas de la misión de un embajador”.

No obstante, Exteriores subrayó que seguía “siendo posible” que el representante estadounidense desempeñara su función y se presentase ante el Ministerio para mantener “intercambios diplomáticos” orientados a “suavizar las tensiones” entre ambos países.

Barrot ya había avanzado el domingo que llamaría a consultas a Kushner por “instrumentalizar” el asesinato de Deranque, recalcando además que París “no tiene lecciones que aprender sobre violencia, en particular de la reaccionaria comunidad internacional”.

Previamente, la Embajada de Estados Unidos en Francia había denunciado en redes sociales que “extremismo violento de izquierda está en auge, y su papel en la muerte de Quentin Deranque demuestra la amenaza que representa para la seguridad pública”.