El ex jefe de Gobierno de Noruega Thorbjorn Jagland, señalado en la investigación sobre el delincuente sexual Jeffrey Epstein, lleva una semana ingresado en un hospital tras sufrir una crisis nerviosa derivada de las revelaciones más recientes sobre su vínculo con el pedófilo estadounidense.
Su abogado, Anders Brosveet, detalló al tabloide noruego “VG” que la hospitalización responde a la “tensión” acumulada en los últimos días y desmintió que se debiera a un intento de suicidio, tal y como habían publicado algunos medios de comunicación noruegos.
Jagland, que fue primer ministro entre octubre de 1996 y 1997, fue imputado hace unas dos semanas por presuntos delitos de corrupción relacionados con su estrecha relación con Epstein, pocos días después de que el Consejo de Europa le retirara la inmunidad a petición de las autoridades noruegas para poder abrir la investigación.
El también ex secretario general del Consejo de Europa entre 2009 y 2019 ha visto cómo la Policía registraba varias de sus propiedades, entre ellas un piso en Oslo, la capital del país, y otro inmueble situado en la localidad costera de Risor.
El caso Epstein ha golpeado de lleno a la élite política y social noruega. Además de la situación de Jagland, han quedado bajo el foco el ex ministro de Asuntos Exteriores y actual director ejecutivo del Foro Económico Mundial (FEM), Borge Brende, así como la princesa heredera Mette-Marit.