El Ejecutivo de Somalia ha valorado positivamente la decisión de la principal coalición opositora del país, el Consejo para el Futuro de Somalia, de sumarse a los diálogos nacionales de unidad convocados para el próximo 1 de febrero, y ha asegurado que hará todo lo que esté en su mano para desbloquear y acelerar un proceso electoral actualmente paralizado.
El Consejo para el Futuro de Somalia confirmó su participación en estas conversaciones con el objetivo de encontrar una salida al bloqueo político, que se agrava semana tras semana ante la ausencia de un calendario electoral claro, mientras el mandato vigente tiene como fecha de expiración el 15 de mayo.
La oposición ha condicionado su presencia a que el presidente del país, Hasan Sheij Mohamud, renuncie a su agenda de reformas constitucionales orientadas a implantar el sufragio universal, al considerar que, con tan poco margen, su puesta en marcha resulta prácticamente inviable por la complejidad del escenario político somalí.
Sin pronunciarse de forma directa sobre esta exigencia, el Consejo Consultivo Nacional, liderado por el propio presidente y el primer ministro, Hamza Abdi Barre, ha manifestado “con satisfacción el apoyo del Consejo Futuro a la invitación a las Consultas Nacionales convocadas por el Gobierno”.
En una reunión telemática celebrada el pasado sábado, los integrantes del Consejo acordaron “la aceleración de las elecciones unipersonales para los consejos locales y los estados regionales”, lo que indica que mantienen su apuesta por la implantación del sufragio universal.
Este pulso político se desarrolla en un contexto especialmente delicado, marcado por la ofensiva contra los grupos yihadistas Al Shabaab y Estado Islámico, y por la tensión con el territorio separatista de Somalilandia, cuya autoproclamada independencia ha sido reconocida recientemente por Israel por razones estratégicas, dada su cercanía a Yemen, desde donde la insurgencia hutí ha lanzado ataques contra territorio israelí en respuesta a la ofensiva en Gaza.
En este escenario, la oposición reclama que las conversaciones se centren menos en las reformas constitucionales y más en cuestiones urgentes como la seguridad nacional —en particular la lucha contra Al Shabaab y Estado Islámico— y en la necesidad de alcanzar “un consenso sobre un marco electoral para las instituciones federales”.