El Gobierno de Colombia está considerando abandonar la mesa de negociación con la disidencia de las FARC Coordinadora Nacional Ejército Bolivariano tras la muerte en las últimas horas de tres militares en enfrentamientos con este grupo armado en Nariño, según ha avanzado Armando Novoa, jefe de la delegación gubernamental.
Novoa ha condenado los sucesos registrados en Nariño, donde tres uniformados perdieron la vida y varios menores de edad resultaron heridos por minas antipersona, y ha reprochado a la Coordinadora Nacional que no haya cumplido los compromisos alcanzados en la cuarta ronda de conversaciones en Putumayo, en la que se acordó retirar este tipo de explosivos.
Estos dos hechos “van en contra de los diálogos de paz” y “afectan de manera grave la credibilidad de los diálogos”, ha advertido Novoa, quien ha subrayado que deberán analizar “de manera inmediata” el futuro de las conversaciones junto al presidente colombiano, Gustavo Petro, y el comisionado para la Paz, Otty Patiño.
La Coordinadora Nacional Ejército Bolivariano es una escisión de la disidencia de la Segunda Marquetalia que agrupa a Comandos de la Frontera y la Coordinadora Guerrillera del Pacífico, y que tiene al histórico líder guerrillero José Vicente Lesmes, alias “Walter Mendoza” como representante en la mesa de negociación.
Novoa ha indicado que los últimos acontecimientos ocurridos en una zona rural de Ipiales, en el departamento de Nariño, representan un serio revés para los acuerdos y colocan a Comandos de la Frontera “en una situación insostenible en la mesa de diálogos”.