El primer ministro de Sudán, Kamil Idris, ha confirmado el regreso formal del Ejecutivo a Jartum, la capital del país, justo mil días después del comienzo de la guerra contra las paramilitares Fuerzas de Apoyo Rápido, un gesto que supone un pequeño balón de oxígeno para las autoridades sudanesas tras su reciente desalojo de todos los enclaves estratégicos de la región de Darfur.
Este domingo, el jefe de Gobierno se ha dirigido a la ciudadanía de Jartum, una urbe que durante meses fue escenario de combates entre el Ejército y las RSF, comprometiéndose a restablecer cuanto antes los servicios públicos básicos y esenciales para la población.
Idris también ha destacado la importancia de rehabilitar escuelas y reabrir universidades, especialmente la Universidad de Jartum, a la que describió como “un símbolo de la educación superior en Sudán”.
La guerra, iniciada en abril de 2023, ha transformado Sudán en el epicentro de la que se considera la peor crisis humanitaria del planeta. Alemania, que dentro de tres meses acogerá una nueva conferencia internacional de donantes para apoyar al país africano, trabaja con estimaciones que sitúan el número de fallecidos por encima de los 150.000, una cifra que califica de conservadora.
Diversas ONG han denunciado crímenes y atrocidades cometidas tanto por el Ejército sudanés como por las fuerzas paramilitares, estas últimas especialmente activas en la histórica capital de Darfur, El Fasher, durante la ofensiva final para tomar la ciudad y en las primeras semanas tras su entrada, periodo marcado por matanzas indiscriminadas.