El primogénito del depuesto sah de Irán, Reza Pahlavi, ha señalado este lunes que mantiene un vínculo “de forma regular” con diversas organizaciones opositoras iraníes asentadas fuera del país y ha defendido su propuesta de convertirse en una figura “unificadora” para todas ellas.
En una intervención ante el Parlamento de Suecia, país al que ha viajado de visita oficial, ha expresado su aspiración de “encarnar esta figura nacional” que, a su juicio, Irán necesita con urgencia, un país que ha sido blanco de una intensa ofensiva lanzada a finales de febrero por Estados Unidos e Israel y que ha dejado hasta ahora más de 3.000 muertos.
“Hablo con todas ellas (las facciones), dialogo con ellas, me reúno con ellas”, ha indicado, aludiendo a la fragmentada oposición iraní en el exilio. “Hay espacio suficiente para todos aquellos que se adhieran a cuatro principios básicos que constituyen la base de un discurso democrático: la integridad territorial de Irán, la clara separación entre religión y Estado, la igualdad de todos los ciudadanos ante la ley, además del establecimiento de un mecanismo para organizar elecciones libres y justas”, ha recalcado.
Ha insistido en que lo que sucede en Irán “no es simplemente una disputa política”. “No se trata de una contienda entre facciones dentro de un sistema. Es algo mucho más fundamental: un ajuste de cuentas nacional entre una civilización y un régimen despiadado que la ha ocupado durante casi medio siglo”, ha afirmado.
“Desde su fundación, la República Islámica no se ha comportado como un Estado entre Estados. Ha operado como una empresa revolucionaria, exportando inestabilidad a través de grupos externos, socavando la soberanía de sus países vecinos, alimentando conflictos desde Bagdad hasta Beirut, desde Saná hasta Damasco, e impulsando sus ambiciones nucleares bajo un manto de negación. No ha buscado integrarse en la comunidad internacional, sino subvertirla”, ha denunciado.
Al mismo tiempo, ha subrayado que, según él, “algo irreversible ha cambiado en Irán”. “La batalla que se libra hoy en mi país no es entre reformistas y extremistas, sino entre la ocupación y la liberación. Es una batalla por el alma de una nación. Lo que presenciamos no es un movimiento de protesta pasajero”, ha apuntado.
En esta línea, ha descrito la situación actual como “una revuelta generacional --el levantamiento más profundo en Irán desde 1979-- que une a trabajadores y estudiantes, mujeres y minorías, profesionales y poetas, e incluso a elementos dentro del propio aparato estatal”. “Juntos, han emitido su veredicto: este régimen ha perdido toda legitimidad. De hecho, es una revuelta contra la propia revolución de 1979”, ha añadido.
Críticas a la UE por su actitud ante un “régimen criminal”
Durante su discurso ante los legisladores suecos, Pahlavi ha aprovechado para cargar contra la respuesta de la Unión Europea, a la que acusa de inacción y falta de claridad: “Cuando miro a Europa, veo ambivalencia y una persistente incapacidad para ver la realidad de las calles de Irán”.
“Me decepciona, aunque no me sorprende, la prisa por entablar relaciones con este régimen criminal. El régimen que ha asesinado a decenas de miles de sus propios ciudadanos. El régimen patrocina el terrorismo en las calles de Europa, incluso en Suecia. El régimen amenaza y chantajea a los gobiernos europeos con rehenes y violencia”, ha advertido, en alusión a las intensas protestas iniciadas a finales de 2025, que dejaron más de 7.000 muertos, según algunas ONG.
Pahlavi ha sostenido que “cuando la legitimidad muere, el poder comienza a desmoronarse”. “El régimen lo entiende, y precisamente por eso silencia las voces, corta el acceso a Internet y utiliza las armas contra ciudadanos desarmados”.
Ha descrito una represión extrema: “Hombres y mujeres están siendo masacrados en las calles y en sus casas. Más de 40.000 iraníes fueron asesinados en una sola semana. Los agentes del régimen persiguieron a los manifestantes heridos en los hospitales y los ejecutaron a sangre fría. Los cadáveres fueron recogidos por camiones. Las familias se vieron obligadas a rebuscar entre filas de bolsas para cadáveres sin identificar”, ha asegurado, ofreciendo un balance de víctimas muy superior al de las autoridades, que hablan de 3.000 fallecidos.
La “guerra” del régimen contra la población iraní
Ha advertido igualmente de que “el terror no ha terminado”. “Continúa a diario, y mientras el pueblo iraní está aislado del mundo, el régimen sigue matando. Hoy los medios hablan de un alto el fuego. ¿Qué alto el fuego? No ha habido ningún alto el fuego en la guerra de la República Islámica contra el pueblo iraní. En los puestos de control que hay en casi todas las calles, matones del régimen y sus terroristas importados acosan, golpean y asesinan a iraníes inocentes”, ha denunciado.
“Para quienes claman por la guerra y su precio, esta es la guerra de la que deberían hablar: la guerra de la República Islámica contra mis compatriotas. Esa guerra que se libra a diario, lejos de los titulares de sus periódicos occidentales y de la mente de sus productores de televisión”, ha remachado.
Ha concluido su intervención subrayando la resistencia de la población: “Pero no los olvido. Mis valientes compatriotas siguen resistiendo. Muchos permanecen de pie con el cuerpo maltrecho, pero con una voluntad inquebrantable. Prefieren morir de pie que vivir de rodillas. Yo también”, ha continuado Pahlavi, quien ha defendido que existe un hecho “indiscutible”, y es que el pueblo iraní “jamás aceptará una versión reformulada del régimen”.