El jefe del Ejército de Sudán del Sur fija una semana para sofocar la rebelión en Jonglei

El Ejército de Sudán del Sur da siete días para sofocar la rebelión en Jonglei mientras crecen la violencia, los desplazados y la emergencia humanitaria.

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El jefe del Ejército sursudanés, general Paul Nang Majok, inspecciona armas incautadas  Europa Press/Contacto/Samir Bol

El jefe del Ejército sursudanés, general Paul Nang Majok, inspecciona armas incautadas Europa Press/Contacto/Samir Bol

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La inestable región de Jonglei, en Sudán del Sur, vuelve a situarse al borde de una nueva escalada bélica similar a la del año pasado, cuando el repunte de los combates entre el Ejército gubernamental y las fuerzas leales al exvicepresidente Riek Machar casi arrastra de nuevo al país a una guerra civil abierta.

Desde la ciudad de Bor, el jefe del Ejército sursudanés, el general Paul Nang Majok, se dirigió este viernes a sus soldados con un mensaje tajante sobre la operación militar en marcha. “Estáis aquí para una misión”, advirtió a las tropas desplegadas en la zona. “Os doy solo siete días para terminarla: para aplastar la rebelión en las zonas donde exista, y recuperar el control de las mismas”, proclamó en su discurso, difundido por los medios nacionales.

Las fuerzas opositoras en Jonglei están integradas por el llamado Ejército Blanco y por el Movimiento de Liberación del Pueblo de Sudán en la Oposición (SPLM-IO), ligado al ahora detenido vicepresidente Machar. Esta alianza armada refleja la dimensión étnica del conflicto, que enfrenta a los nuer, grupo al que pertenece Machar, con la etnia dinka del presidente Salva Kiir.

Según un comunicado citado por el diario ‘Sudans Post’, ambas formaciones rebeldes aseguran haber reunido más de 10.000 combatientes en sus áreas de influencia dentro de Jonglei, con el objetivo de frenar la ofensiva gubernamental. Así lo indicó el portavoz del Ejército Blanco, Honson Chuol James, quien además adelantó el inicio de un “movimiento coordinado hacia la ciudad de Bor en los próximos días”, donde se concentran unidades del Ejército sursudanés y efectivos ugandeses aliados.

En la misma nota, los rebeldes lanzan un mensaje directo a la población civil de las zonas potencialmente afectadas por los combates. “Se recomienda encarecidamente a los residentes de Duk, Panyigor, Puktap y Bor que permanezcan en sus hogares, ondeen banderas blancas, eviten portar armas o equipo militar y se mantengan a una distancia prudencial de las bases e instalaciones del Ejército sursudanés”, señala el texto.

El clima de tensión se ha intensificado en los últimos días en todos los frentes: militar, político y humanitario. A comienzos de semana, el presidente Kiir destituyó a la esposa de Machar, Angelina Teny, de su puesto como ministra del Interior en el gobierno de unidad, sustituyéndola por una figura de su propio partido. Paralelamente, la presidenta de la comisión de la ONU para Sudán del Sur, Yasmin Sooka, ha denunciado ataques aéreos en varias zonas de Jonglei que han causado muertos y heridos entre la población civil, destruido viviendas, mercados y centros médicos y provocado nuevos desplazamientos masivos.

La crisis sanitaria se suma a este escenario de violencia. Autoridades médicas del condado de Duk, considerado uno de los posibles frentes de batalla, han confirmado la reaparición de un brote de cólera. De acuerdo con su director sanitario, el doctor Arak Simon, dos personas han fallecido y 23 se encuentran enfermas, según declaró a la emisora Eye Radio. Además, este sábado Médicos sin Fronteras (MSF) ha comunicado la evacuación de su personal esencial del condado de Akobo ante el deterioro de la seguridad.

Los desplazamientos forzosos siguen aumentando: se calcula que más de 180.000 personas han abandonado sus hogares desde el repunte de la violencia iniciado el 29 de diciembre. El subsecretario de la Oficina de Coordinación de Asuntos Humanitarios de la ONU, Tom Fletcher, ha explicado que “la escalada de violencia en Jonglei ha obligado a las familias a huir de sus hogares” y ha anunciado la asignación de 10 millones de dólares (unos 8,5 millones de euros) para apoyar las labores de asistencia y realojamiento.

Este nuevo episodio se suma a un largo historial de choques armados en la región. En febrero del año pasado, el Ejército Blanco lanzó una ofensiva contra las fuerzas gubernamentales en la ciudad de Nasir, en el estado de Alto Nilo, y llegó a tomar la localidad de forma temporal, hasta ser expulsado por los militares un mes después. Tras aquellos hechos, Machar fue puesto bajo arresto domiciliario, acusado de conspirar contra la seguridad del Estado, y el frágil acuerdo de paz firmado en 2018 con el presidente Kiir quedó prácticamente roto.