El director general del Organismo Internacional para la Energía Atómica (OIEA), Rafael Grossi, reiteró este martes que “no hay pruebas de que Irán esté fabricando una bomba nuclear”, aunque calificó de "preocupante" que Teherán siga sin conceder pleno acceso a los inspectores del organismo para verificar de forma exhaustiva sus instalaciones atómicas.
En un mensaje difundido en redes sociales, Grossi subrayó que “he sido muy claro y consecuente en mis informes sobre el programa nuclear iraní: si bien no hay pruebas de que Irán esté fabricando una bomba nuclear, su gran arsenal de uranio enriquecido de grado casi bélico y la negativa a conceder pleno acceso a mis inspectores son motivo de grave preocupación”.
El máximo responsable del OIEA insistió además en que “a menos que Irán ayude al OIEA a resolver los problemas de salvaguardias pendientes”, la agencia “no podrá garantizar que el programa nuclear iraní tenga fines exclusivamente pacíficos”. A su juicio, la combinación de un volumen elevado de uranio enriquecido y las restricciones a la supervisión internacional incrementan las dudas sobre la naturaleza del proyecto atómico iraní.