El jefe del Parlamento iraní denuncia que el acercamiento de EEUU encubre una ofensiva terrestre

Qalibaf acusa a EEUU de usar gestos de diálogo como tapadera de una ofensiva terrestre y afirma que Irán está preparado para responder.

1 minuto

El presidente del Parlamento de Irán, Mohamad Baquer Qalifab  Europa Press/Contacto/Iranian Presidency

El presidente del Parlamento de Irán, Mohamad Baquer Qalifab Europa Press/Contacto/Iranian Presidency

Comenta

Publicado

1 minuto

Más leídas

El presidente del Parlamento de Irán, Mohamad Baqer Qalibaf, sostiene que los recientes gestos de distensión mostrados por Estados Unidos durante esta semana no responden a un cambio real de postura, sino que funcionarían como cortina de humo para encubrir los preparativos de una posible invasión terrestre. Según ha subrayado, las Fuerzas Armadas iraníes ya se encuentran listas para responder a una operación de este tipo.

“El enemigo envía abiertamente mensajes de negociación y diálogo, pero secretamente planea un ataque terrestre. Ignora que nuestros hombres esperan la llegada de soldados estadounidenses para atacarlos y castigar para siempre a sus aliados regionales”, ha manifestado Qalifab, antiguo comandante de la Guardia Revolucionaria y máxima autoridad del ultraconservador Legislativo iraní.

Al analizar este domingo la evolución del conflicto, Qalifab ha señalado que la guerra atraviesa ahora “su momento más delicado”, en buena medida porque el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha proclamado que la reapertura del estratégico estrecho de Ormuz, bajo control total de Irán, se ha convertido en su “prioridad operativa” ante el escenario económico que se avecina, con un mercado energético “fuera de control” y una “inflación alimentaria inminente”.

“Trump ha sido acusado de librar una guerra sin sentido en el mundo y no tiene respuesta para la opinión pública. La maldad de iniciar una guerra se ha vuelto contra quien la inició”, ha añadido el presidente del Parlamento iraní, insistiendo en que la presión internacional y el desgaste político pesan ya sobre la Casa Blanca.