El Kremlin ha responsabilizado este lunes a Ucrania del presunto intento de sabotear un tramo del gasoducto Turkstream en el norte de Serbia, aunque ha admitido que “aún no hay pruebas fiables” sobre quién estaría realmente detrás de este episodio, revelado el día anterior por el presidente serbio, Aleksandar Vucic.
El portavoz de la Presidencia rusa, Dimitri Peskov, ha vinculado esta posible implicación de Ucrania con la “relación directa” que, según Moscú, ha tenido en los últimos tiempos con acciones similares contra “arterias energéticas vitales”.
“El régimen de Kiev ha tenido una relación directa con este tipo de actos de sabotaje contra estructura energética crítica. Es muy probable que, también en esta ocasión, se descubran algunos rastros de injerencia por parte del régimen de Kiev”, ha señalado Peskov en una comparecencia ante los medios, de acuerdo con la agencia rusa Interfax.
El portavoz ha alertado de que episodios de este tipo han creado una coyuntura “muy peligrosa”, por lo que Moscú adoptará las medidas necesarias para reforzar la protección de estas infraestructuras, construidas en parte con financiación rusa y que transportan gas ruso hacia distintos países europeos.
“Esperamos que tanto Hungría como Serbia también tomen medidas para intentar minimizar la amenaza a estos gasoductos”, ha añadido el representante del presidente ruso, Vladimir Putin.
El domingo, Vucic informó del hallazgo de explosivos en un segmento del gasoducto Balkan Stream —extensión del Turkstream que suministra gas ruso tanto a Serbia como a Hungría—, a su paso por el municipio de Kanzija, una conducción clave para el suministro de buena parte del país y que continúa hacia el norte hasta la frontera húngara.