El Kremlin subraya el auge de la demanda extranjera de energía rusa tras la guerra en Irán

Rusia afirma que la guerra en Irán ha disparado las peticiones de suministro energético desde el extranjero en plena crisis económica y energética global.

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Dimitri Peskov, portavoz del Kremlin. Europa Press/Contacto/Mikhail Metzel

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El Kremlin ha señalado este martes que está recibiendo “una enorme cantidad de solicitudes” para el suministro de energía como resultado de la grave crisis energética desatada por la guerra en Irán, iniciada por Estados Unidos e Israel el pasado 28 de febrero y que se ha propagado a varios países de Oriente Próximo.

El portavoz del Kremlin, Dimitri Peskov, ha indicado que, además de los contactos ya conocidos con Serbia y Hungría, se han incorporado otros demandantes “alternativos”, aunque no ha detallado qué países son.

“Ahora que el mundo se encuentra inmerso en una grave crisis económica y energética, cuya magnitud aumenta día a día (...) Hemos recibido numerosas solicitudes para adquirir nuestros recursos energéticos de destinos alternativas”, ha remarcado el representante del presidente ruso, Vladimir Putin.

Peskov ha precisado en una comparecencia ante la prensa que Rusia mantiene conversaciones sobre el suministro de hidrocarburos con la intención de “ajustar lo mejor posible” los intereses nacionales, de acuerdo con la información difundida por la agencia estatal de noticias TASS.

El 28 de febrero, Estados Unidos e Israel llevaron a cabo un ataque sorpresa contra Irán y su programa nuclear, en pleno desarrollo de negociaciones mediadas por Omán, una ofensiva que ha causado ya más de 2.000 muertos en territorio iraní.

En las últimas semanas, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha redoblado sus amenazas de borrar a Irán del mapa, incluyendo infraestructuras civiles como centrales eléctricas o plantas desalinizadoras, si Teherán no reabre el estrecho de Ormuz, mientras prosiguen las operaciones dirigidas a descabezar la cúpula iraní.

El tránsito a través del paso de Ormuz, corredor esencial para el envío de gas natural licuado y petróleo desde los países del golfo Pérsico hacia los mercados internacionales, se sitúa ahora por debajo del 10% de los niveles anteriores al inicio de la guerra, según datos de la Agencia Internacional de la Energía (AIE).