El secretario general de la formación chií libanesa Hezbolá, Naim Qasem, ha afirmado este lunes que la advertencia lanzada por Estados Unidos contra Irán alcanza igualmente al grupo proiraní, en un contexto de creciente tensión entre Washington y Teherán tras la represión de las protestas antigubernamentales, que se ha saldado con miles de fallecidos.
Durante un discurso televisado difundido por la cadena Al Manar, vinculada a Hamás, Qasem ha explicado que “Estados Unidos e Israel están considerando varias opciones, entre ellas atacar primero a Hezbolá y luego a Irán, atacar primero a Irán y luego a Hezbolá, o atacar a ambos simultáneamente”. “Hezbolá está incluido en todos los escenarios”, ha añadido, subrayando que el movimiento se siente directamente interpelado por estos planes.
“Ante estas posibilidades (...), nos preocupa lo que está sucediendo, somos blanco de posibles agresiones y estamos decididos a defendernos”, ha señalado, insistiendo en que “Hezbolá no es neutral”, aunque sin precisar qué tipo de respuesta contemplan ante un eventual ataque.
En esta línea, el dirigente ha recalcado que “los detalles de la acción están determinados por la batalla y el interés existente, considerando que decir que no hay paridad de poder no significa la ausencia de derecho a defenderse”, en referencia al desequilibrio militar frente a Estados Unidos e Israel.
Respecto a las amenazas de asesinar al líder supremo iraní, el ayatolá Alí Jamenei, Qasem ha opinado que supondrían un golpe directo a la estabilidad regional y global: “Significa amenazar a millones, incluso decenas de millones, y es algo que no se puede tolerar”.
En paralelo, Israel ha llevado a cabo decenas de ataques aéreos sobre territorio libanés pese al alto el fuego de noviembre de 2024, alegando que se dirige contra infraestructuras y actividades de Hezbolá y defendiendo así que no vulnera el acuerdo. Sin embargo, tanto el Gobierno de Beirut como el propio grupo chií han denunciado estos bombardeos, que también han sido objeto de condena por parte de Naciones Unidas.
El cese de hostilidades estipulaba la retirada de las fuerzas de Israel y de Hezbolá del sur de Líbano. No obstante, el Ejército israelí mantiene cinco posiciones en la zona limítrofe dentro del país vecino, una presencia que ha sido duramente criticada por las autoridades libanesas y por la milicia chií, que reclaman el desmantelamiento completo de ese despliegue.