El Museo del Louvre ha comunicado este miércoles que la corona de la emperatriz Eugenia podrá ser restaurada “sin necesidad de reconstrucción” tras el robo perpetrado el pasado 19 de octubre, apenas unos minutos después de la apertura al público de la pinacoteca.
“Aunque la forma de la corona ha sido alterada, casi todos sus componentes se conservan. Solo falta uno de sus elementos decorativos. Por lo tanto, su restauración completa será posible sin necesidad de reconstrucción ni recreación”, ha indicado en un comunicado difundido en su página web.
El museo francés ha explicado que la corona “sufrió daños por aplastamiento y una deformación considerable”, en parte por haber sido extraída de la vitrina a través de una ranura “relativamente estrecha”, lo que no impide su restauración pese a la ausencia de una de las águilas que decoraban la joya.
Según detalla la institución, esta maniobra de los ladrones “provocó el desprendimiento de los aros” de la corona de la emperatriz, perdiéndose uno de ellos en la galería, mientras que un “impacto violento” posterior terminó por aplastar la pieza.
“Originalmente compuesta por 56 esmeraldas, la corona aún las conserva todas, y de los 1354 diamantes, solo faltan unos diez, muy pequeños, que adornan el perímetro de la base, y nueve están desprendidos, pero se han conservado”, ha señalado el Louvre.
El museo ha añadido que todas las palmetas ornamentales siguen localizadas —incluida la que fue hallada cerca de la vitrina que custodiaba la corona en la Galería Apolo—, si bien cuatro de ellas se han separado de la montura original.
“Al igual que con todas las obras de las colecciones nacionales francesas, la restauración de la corona se encomendará a un restaurador acreditado, tras un proceso de licitación, para cumplir con el Código del Patrimonio, la Ley de Museos y el Código de Contratación Pública”, reza el comunicado.
El asalto fue perpetrado por un grupo de cuatro hombres en el que la prensa francesa ha bautizado como el ‘robo del siglo’. Utilizaron una plataforma elevadora instalada sobre un camión para acceder a la Galería Apolo, donde forzaron dos vitrinas que custodiaban nueve piezas de las joyas de la corona francesa.
La sustracción, valorada en unos 88 millones de euros, se produjo poco después de la apertura del museo, lo que obligó a evacuar a todos los visitantes. Desde entonces, el personal de la pinacoteca, uno de los grandes símbolos culturales y turísticos de Francia, ha convocado varias huelgas para denunciar el “deterioro de las condiciones de trabajo” y “la insuficiencia de recursos”.