La Alianza Río Congo, liderada por el Movimiento 23 de Marzo (M23), ha acusado este jueves al Ejército de República Democrática del Congo (RDC) de lanzar ataques contra zonas de la provincia de Kivu Sur, apenas unas horas después de la firma en Suiza de un memorando destinado a integrar al grupo en el mecanismo de supervisión del alto el fuego.
Su portavoz, Lawrence Kanyuka, ha explicado en un comunicado difundido en redes sociales que “En la noche del miércoles 15 de abril de 2026, entre las 20.15 y las 23.45, las fuerzas asociadas al régimen bombardearon deliberadamente Kalingi, Rugezi y sus alrededores con la ayuda de drones de combate, sembrando la muerte y destruyendo viviendas civiles”.
Según Kanyuka, con estas acciones Kinshasa habría evidenciado “su cinismo y su flagrante desprecio por sus propios compromisos”. A su juicio, “Este enésimo acto de agresión ilustra la falsedad de un régimen que se complace maliciosamente en firmar protocolos que no tiene la menor intención de respetar”.
El portavoz ha reiterado además el compromiso “inquebrantable” de la Alianza de “defender a la población civil y establecer un perímetro de seguridad eficaz para garantizar su protección contra los repetidos abusos del régimen de Kinshasa”.
La protesta de la Alianza Río Congo llega pocas horas después de que las partes rubricaran en territorio suizo un memorando de entendimiento para integrar formalmente al M23 y a sus aliados en el dispositivo encargado de supervisar las violaciones del alto el fuego, así como la situación humanitaria y de seguridad sobre el terreno.
Este órgano de seguimiento, en el que participa la Misión de Estabilización de Naciones Unidas en República Democrática del Congo (MONUSCO), pasa a estar compuesto por tres representantes del Gobierno congoleño y otros tres delegados de la alianza encabezada por el M23.
El mecanismo, promovido por la Conferencia Internacional sobre la Región de los Grandes Lagos (CIGRL), tiene como finalidad controlar la evolución del conflicto en enclaves estratégicos como Uvira, ciudad que llegó a ser ocupada por las fuerzas del M23 y de la que posteriormente se retiraron ante la presión ejercida por Estados Unidos sobre Ruanda, país que respalda al grupo rebelde.
En octubre de 2025, Kinshasa y el M23 suscribieron en Doha un acuerdo de supervisión del alto el fuego para reforzar una declaración previa firmada en julio en Qatar, que había establecido las bases del proceso de paz, después de que el grupo armado se hiciera con amplias zonas de las provincias de Kivu Norte y Kivu Sur, incluidas sus capitales, Goma y Bukavu.
A comienzos de febrero de este año, las delegaciones volvieron a reunirse en Qatar y pactaron las reglas de aplicación práctica del mecanismo de supervisión. Desde entonces, las conversaciones se han trasladado a Suiza, en parte debido al contexto marcado por el conflicto en Oriente Próximo.