El OIEA alerta de que la guerra en Ucrania sigue siendo el principal riesgo para la seguridad nuclear mundial

El OIEA advierte de que la guerra en Ucrania continúa siendo la mayor amenaza global para la seguridad nuclear y alerta de riesgos persistentes en Zaporiyia.

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El director general del Organismo Internacional de la Energía Atómica (OIEA), Rafael Grossi Europa Press/Contacto/Alexander Melikhov

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El director general del Organismo Internacional de la Energía Atómica (OIEA), Rafael Grossi, ha advertido este viernes de que, “a punto de entrar en su quinto año, el conflicto en Ucrania sigue representando la mayor amenaza mundial para la seguridad nuclear”, ya que los enfrentamientos armados “ponen en peligro la infraestructura crítica” y el “suministro de energía en los sitios nucleares vulnerables cercanos”.

En este marco, Grossi ha descrito la disponibilidad de un suministro de energía externa “confiable” como “un salvavidas de seguridad fundamental” del que deberían disponer “todas las instalaciones nucleares”, aunque ha recalcado que “la mejor manera de garantizar la seguridad nuclear es poner fin a este conflicto”.

Aun así, haciendo referencia a los ‘Siete Pilares’ del OIEA para la seguridad nuclear en situaciones de guerra, ha remarcado que “deben hacerse todos los esfuerzos posibles para garantizar que la energía externa siga estando disponible y segura en todo momento”.

Estas son “directrices que cuentan con un amplio apoyo internacional, incluido el de las partes directamente involucradas”, ha subrayado el máximo responsable del OIEA, que “ha pedido reiteradamente su adhesión, incluso en el Consejo de Seguridad de la ONU”.

En este sentido, Grossi ha expresado su preocupación porque, pese a la labor del OIEA sobre el terreno, centrales como la de Zaporiyia siguen sometidas a “riesgos persistentes” y otras instalaciones nucleares y subestaciones eléctricas en Ucrania continúan viéndose afectadas por el conflicto. Estos daños “socavan la seguridad nuclear y deben evitarse”, ha remarcado, antes de añadir que “las instituciones internacionales pueden ayudar a reducir los riesgos y brindar previsibilidad en una guerra volátil”, si bien ha reconocido que “las medidas técnicas tienen límites”.