El Organismo Internacional para la Energía Atómica (OIEA) ha verificado este miércoles la existencia de “daños” en dos inmuebles situados en las inmediaciones de la instalación nuclear iraní de Isfahán. Al mismo tiempo, el organismo ha reiterado su llamamiento a la “máxima contención”, en el contexto de la ofensiva sorpresa iniciada el 28 de febrero por Estados Unidos e Israel contra el país asiático.
“Cerca del complejo nuclear de Isfahán, se observan daños en dos edificios. No se detectaron impactos adicionales en Natanz tras los daños reportados previamente en las entradas, ni en otros complejos nucleares, incluida la central nuclear de Bushehr”, ha indicado el organismo.
El OIEA ha precisado que, “a partir del análisis de las últimas imágenes por satélite disponibles, el OIEA no detecta daños en las instalaciones que contienen material nuclear en Irán y, por lo tanto, no existe riesgo de liberación radiológica en este momento”, según un comunicado difundido en sus redes sociales.
En este sentido, el organismo ha subrayado que su director general, Rafael Grossi, “reitera su llamamiento a la máxima contención para evitar el peligro de un incidente radiológico”, y ha remarcado que “el OIEA sigue con contacto constante con los reguladores nacionales de seguridad nuclear en Oriente Próximo”.
“Hasta ahora no se ha detectado un aumento de la radiación”, ha explicado. “La central nuclear en Emiratos Árabes Unidos (EAU) y los reactores en Jordania y Siria siguen operando con normalidad”, ha añadido, antes de recalcar que “Grossi destaca que es de gran importancia mantener la seguridad nuclear regional en el marco del conflicto militar”.
El martes, el propio OIEA ya había confirmado daños en las instalaciones nucleares de Natanz, después de que Teherán denunciara el lunes un ataque contra ese complejo. En aquel momento, el organismo detalló que se habían registrado “daños recientes en los edificios de acceso de la planta de enriquecimiento de combustible (FEP) subterránea de Natanz, Irán”, sin que se hubieran producido “consecuencias radiológicas”.
La ofensiva de Estados Unidos e Israel ha causado hasta ahora cerca de 800 muertos en Irán, según informó este martes la Media Luna Roja. Entre las víctimas mortales se encuentran el líder supremo iraní, el ayatolá Alí Jamenei, así como varios ministros y altos mandos del Ejército iraní. En respuesta, Teherán ha lanzado misiles y drones contra territorio israelí y contra bases estadounidenses situadas en diversos países de Oriente Próximo.