El director general del Organismo Internacional para la Energía Atómica (OIEA), Rafael Grossi, ha insistido este lunes en que ninguna operación militar puede poner en peligro la integridad física ni la seguridad de las centrales nucleares ni de sus trabajadores, después de “informaciones” inquietantes sobre maniobras militares en las inmediaciones de la planta atómica iraní de Bushehr, levantada con apoyo de Moscú.
“Tras las recientes informaciones preocupantes sobre actividad militar cerca de la central nuclear de Bushehr, en funcionamiento en Irán, el director general del OIEA, Rafael Grossi, ha mantenido una conversación telefónica y recibido información actualizada del director general de Rosatom, (Alexei) Lijachev”, ha indicado la agencia de la ONU en un mensaje difundido en redes sociales.
Grossi ha subrayado que el personal de las instalaciones nucleares “debe poder desempeñar su labor vital en condiciones seguras” después de que un proyectil explotara en las cercanías del reactor de esta central en el contexto de la ofensiva conjunta de Estados Unidos e Israel contra el país asiático, iniciada el pasado 28 de febrero.
El portavoz del Kremlin, Dimitri Peskov, ha advertido este mismo lunes a Estados Unidos del grave riesgo que supone atacar centrales nucleares en territorio iraní. El OIEA confirmó el pasado miércoles que una estructura situada a 350 metros del reactor había quedado destruida.
Irán ha comunicado en su último recuento más de 1.500 fallecidos a causa de la ofensiva de Israel y Estados Unidos --incluidos 210 menores--, mientras que la organización no gubernamental Human Rights Activists in Iran, con sede en Estados Unidos, eleva el número de muertos a más de 3.000.