El Parlamento de Senegal dio luz verde este jueves a una controvertida reforma legal que incrementa de forma significativa las sanciones por mantener relaciones homosexuales, estableciendo penas de hasta diez años de cárcel para quienes resulten condenados, además de elevadas sanciones económicas por lo que define como “actos contra natura”.
La medida fue aprobada con el respaldo de 135 parlamentarios y únicamente tres abstenciones, lo que permitirá modificar el Código Penal para incorporar este endurecimiento, tal y como reclamaba desde hace tiempo el Ejecutivo senegalés. De este modo, las relaciones homosexuales pasarán a castigarse con entre cinco y diez años de prisión —en la actualidad el máximo previsto era de cinco años—, según recoge el diario ‘Le Quotidien’.
La nueva normativa también faculta al Gobierno a “castigar acciones que impulsen o propicien relaciones entre personas del mismo sexo”, ya sea mediante organizaciones, asociaciones o a través de los medios de comunicación. Diversos sectores críticos han advertido de que esta disposición podría abrir la puerta a represalias contra la libertad de expresión, la opinión pública y la actividad de la sociedad civil, además de tener un posible impacto negativo en los programas de prevención del VIH dirigidos a colectivos especialmente vulnerables.
El debate se ha intensificado en las últimas semanas a raíz de la apertura de varias investigaciones judiciales. A comienzos de febrero, las fuerzas de seguridad arrestaron a una decena de hombres, entre ellos algunas personalidades conocidas, acusados de mantener supuestamente relaciones homosexuales.
Senegal, con una población cercana a los 18 millones de habitantes, está considerado una de las democracias más estables del continente africano. En la actualidad, alrededor de 65 países en todo el mundo penalizan las relaciones entre personas del mismo sexo, más de la mitad de ellos situados en África.