La presidenta del Parlamento Europeo, Roberta Metsola, ha decidido endurecer la respuesta institucional de la Eurocámara frente a Irán y cerrar de manera inmediata las puertas del Parlamento a cualquier representante del régimen iraní, incluidos diplomáticos, personal de misiones oficiales y funcionarios gubernamentales. La medida, adoptada este lunes, busca evitar que la institución europea contribuya a “legitimar a un régimen sostenido por la represión, la tortura y el asesinato”, según ha subrayado la propia Metsola.
La decisión fue comunicada a los eurodiputados a través de un mensaje interno, en el que la presidenta del Parlamento Europeo expresó su apoyo explícito a la población iraní, que desde hace semanas mantiene protestas continuadas en distintos puntos del país. En ese mismo texto, al que ha tenido acceso Europa Press, Metsola condena con dureza la respuesta del Gobierno de Teherán, caracterizada —según denuncia— por bloqueos de las comunicaciones, detenciones arbitrarias y asesinatos de manifestantes.
Un veto inmediato y sin excepciones
“Hoy hemos dado un paso más”, señala Metsola en su comunicado interno, en el que explica que, en aplicación del reglamento de la Cámara, ha ordenado la prohibición de acceso a todos los edificios del Parlamento Europeo a cualquier persona que actúe en representación de la República Islámica de Irán. La medida afecta tanto a diplomáticos acreditados como a miembros de misiones oficiales y representantes del Gobierno iraní.
La presidenta ha instruido además a los servicios administrativos del Parlamento para que denieguen la entrada de forma inmediata a cualquier representante iraní que intente acceder a las instalaciones, sin posibilidad de excepciones ni moratorias. Metsola ha definido esta decisión como un gesto político claro y deliberado de “solidaridad con el pueblo iraní”, al que ha asegurado que la Eurocámara seguirá respaldando.
Desde la presidencia del Parlamento se insiste en que la institución no puede mantener una relación normalizada con un régimen acusado de violaciones sistemáticas de los derechos humanos, especialmente en un contexto de represión violenta contra la ciudadanía que protesta en las calles.
El respaldo del Parlamento Europeo
Metsola ha recordado que la posición del Parlamento Europeo respecto a Irán “es clara y firme” y que en los últimos días el pleno ha reiterado en varias ocasiones su condena a la actuación de las autoridades iraníes. Entre las principales exigencias de la Eurocámara figura el respeto de los derechos humanos, el fin de la violencia contra los manifestantes y la liberación de las personas detenidas de manera arbitraria.
Además, el Parlamento Europeo ha vuelto a reclamar que la Guardia Revolucionaria Islámica sea incluida en la lista de organizaciones terroristas de la Unión Europea, una demanda que lleva meses sobre la mesa y que ha cobrado nueva fuerza tras la represión de las protestas. La Cámara también defiende la ampliación de las sanciones europeas a todas las personas implicadas en la represión, las ejecuciones y la violencia ejercida contra la población civil.
Según Metsola, mantener canales de acceso institucional abiertos a representantes del régimen iraní enviaría un mensaje contradictorio con estas resoluciones. “No podemos seguir actuando como si nada estuviera ocurriendo”, advierte.
Mensaje político en redes sociales
Horas después de difundir la orden interna, Metsola reforzó su postura a través de un mensaje publicado en redes sociales, en el que volvió a justificar la decisión. En ese texto, la presidenta del Parlamento Europeo afirmó que “no es posible continuar con el mismo patrón habitual” y recalcó que la Eurocámara no colaborará en legitimar un régimen que se mantiene en el poder mediante la represión y la violencia.
El mensaje fue interpretado como una señal de presión política no solo hacia Teherán, sino también hacia otras instituciones europeas, a las que se insta implícitamente a adoptar una línea más dura frente al Gobierno iraní.
Más de 500 muertos en las protestas
La decisión de vetar a los representantes iraníes se produce en un contexto de grave escalada de violencia en el país. Las protestas contra el Gobierno comenzaron hace aproximadamente quince días en varias de las principales ciudades iraníes, impulsadas inicialmente por el empeoramiento de la situación económica y el deterioro del nivel de vida de amplios sectores de la población.
Desde entonces, las movilizaciones se han extendido y la respuesta de las autoridades ha sido cada vez más contundente. Según el último balance difundido este domingo por la ONG HRANA, con sede en Estados Unidos, al menos 544 personas han muerto como consecuencia de la represión ejercida por las fuerzas de seguridad.
Entre las víctimas mortales figuran 483 manifestantes, así como 47 miembros de las fuerzas de seguridad, un fiscal, ocho menores de edad y cinco civiles que, según la organización, no participaban directamente en las protestas. HRANA advierte de que estas cifras podrían aumentar, ya que la información disponible es incompleta.
Miles de detenidos y bloqueo informativo
Además de las víctimas mortales, la ONG estima que 10.681 personas han sido detenidas desde el inicio de las protestas. Muchas de ellas permanecen encarceladas sin cargos claros ni acceso a garantías legales, según denuncian organizaciones internacionales de derechos humanos.
HRANA alerta también de que el bloqueo casi total de Internet impuesto por las autoridades iraníes durante los últimos días dificulta enormemente la verificación independiente de los datos y la recopilación de información fiable sobre lo que está ocurriendo en el país. La interrupción de las comunicaciones ha sido señalada por la Unión Europea como una herramienta más de represión.
En este contexto, la decisión de la presidenta del Parlamento Europeo se interpreta como un intento de elevar la presión política y diplomática sobre el régimen iraní, al tiempo que se envía un mensaje de respaldo a una ciudadanía que continúa movilizándose pese a la violencia y la censura.