El Parlamento de Portugal ha dado luz verde este miércoles a una nueva Ley de Nacionalidad que introduce cambios en el Código Penal y permite contemplar la retirada de la nacionalidad como pena accesoria en casos de delitos graves. La reforma ha salido adelante gracias al respaldo de la coalición conservadora formada por el Partido Socialdemócrata (PSD), el CDS-Partido Popular, la ultraderechista Chega y Iniciativa Popular.
La iniciativa ha sido aprobada con 152 votos favorables y 64 en contra, procedentes del Partido Socialista (PS), Livre, el Partido Comunista Portugués (PCP), el Bloque de Izquierdas (BE) y la formación Personas-Animales-Naturaleza (PAN), además de una sola abstención del diputado de Juntos Por el Pueblo (JPP).
Con este resultado, las fuerzas conservadoras han logrado superar el umbral de 116 apoyos exigidos para la aprobación de una ley orgánica, en una sesión en la que han participado los 217 diputados de la Cámara.
El texto aprobado fija que la pérdida de nacionalidad solo podrá aplicarse a ciudadanos con doble nacionalidad y condenados a penas de prisión iguales o superiores a seis años, por delitos cometidos dentro de los diez años posteriores a la obtención de la ciudadanía portuguesa.
Tras su aprobación parlamentaria, el documento será remitido al Palacio de Belém para que el presidente portugués, António José Seguro, decida si lo promulga, lo veta o solicita al Tribunal Constitucional un nuevo examen del articulado.
El proyecto inicial, aprobado en octubre de 2025 y que preveía la pérdida de nacionalidad para condenas a partir de cuatro años de cárcel, regresó al Parlamento después de que el Tribunal Constitucional tumbara en diciembre cuatro disposiciones, tres de ellas por unanimidad, al considerar que vulneraban los principios de igualdad y proporcionalidad.
En la misma sesión de este miércoles, la Cámara ha dado el visto bueno a otra propuesta del Gobierno de Luís Montenegro que eleva de dos a cinco los años de prisión que impiden acceder a la ciudadanía portuguesa.