El Partido Unión para la Solidaridad y el Desarrollo (USDP, por sus siglas en inglés) anunció este lunes su victoria en los comicios organizados por la junta militar que dirige Birmania desde el golpe de Estado de febrero de 2021, unas elecciones duramente cuestionadas tanto dentro como fuera del país al considerarse un intento del Ejército de afianzar su dominio político.
Los comicios, desarrollados en tres rondas, han permitido al USDP obtener 193 de los 209 escaños de la Cámara Baja y 52 de los 78 asientos de la Cámara Alta, de acuerdo con los resultados de las dos primeras fases difundidos por la propia formación, que ya habla de una “mayoría”.
Al reservarse el 25% de los escaños para representantes militares y sumarse a ello la amplia victoria del USDP, todo indica que el Parlamento quedará firmemente bajo la órbita de la junta, según el portal de noticias Myanmar Now.
La participación se sitúa en torno al 55%, muy por debajo del 70% registrado en anteriores citas electorales. Esta caída se atribuye al boicot impulsado por los principales partidos opositores y al conflicto armado abierto en el país desde la asonada militar de 2021.
Malasia, que el año pasado presidía la Asociación de Naciones del Sudeste Asiático —de la que forma parte Birmania—, ha dejado claro que el bloque regional no respalda la celebración de estas elecciones ni reconoce sus resultados.
Frente a estas críticas, el líder de la junta, Min Aung Hlaing, ha sostenido que “independientemente de contar o no con el reconocimiento de la comunidad internacional, la población ha votado, y es necesario el reconocimiento”. Además, ha defendido que los comicios se han celebrado “con libertad” y “sin coacción”. “Cuenta con apoyo popular”, ha remachado.
En esta línea, ha rechazado las objeciones dirigidas contra el proceso electoral y, en particular, contra la última fase, celebrada el domingo, tal y como ha informado el diario ‘Democratic Voice of Burma’.
“Independientemente de que la comunidad lo reconozca o no, no entendemos su perspectiva. Es justo el reconocimiento al voto de la población lo que necesitamos”, ha reiterado.
Últimos bombardeos y cierre de colegios electorales
La fase final de las elecciones ha estado marcada por la intensificación del conflicto, con un incremento de los bombardeos de la junta y de las ofensivas de grupos rebeldes que tratan de ganar terreno en distintas zonas del país.
Numerosos ataques han obligado a clausurar varios centros de votación, lo que ha tenido un impacto directo en la afluencia a las urnas. Al menos nueve estados y regiones han sufrido incidentes, entre ellos Rangún, Shan, Kachin, Karen, Sagaing, Bago y Mandalay.
El jueves pasado, al menos 22 personas perdieron la vida en ataques del Ejército contra la localidad de Bhamo, en Kachin, unos bombardeos denunciados por organizaciones de Derechos Humanos al considerar que se llevaron a cabo de forma “preventiva” antes de la última jornada electoral.