El Pentágono atribuye el ataque a Irán al bloqueo del diálogo y al avance de su programa nuclear

El Pentágono vincula el ataque a Irán al bloqueo del diálogo y a la expansión de sus capacidades nucleares y de misiles, en una campaña prolongada.

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El secretario de Defensa de EEUU, Pete Hegseth. Peng Ziyang / Xinhua News / ContactoPhoto

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El secretario de Defensa de Estados Unidos, Pete Hegseth, sostuvo este lunes que la ofensiva contra Irán se debe a la negativa de Teherán a comprometerse en unas negociaciones reales, subrayando que las autoridades de la República Islámica habrían aprovechado los contactos con Washington para ganar tiempo mientras mantenían intactas sus aspiraciones nucleares.

Durante una comparecencia ante la prensa para informar sobre el desarrollo de la operación iniciada el pasado sábado contra Irán, que ha causado al menos 500 muertos, entre ellos el líder supremo, Alí Jamenei, el titular del Pentágono recalcó que la Administración de Donald Trump hizo “todo lo posible por una diplomacia real” y que los enviados Steve Witkoff y Jared Kushner “intentaron una y otra y otra vez, con esfuerzos sinceros alcanzar la paz” pero en frente Irán “no estaba negociando” sino “ganando tiempo”.

Según Hegseth, “El régimen anterior tuvo todas las oportunidades de llegar a un acuerdo pacífico y sensato. Pero Teherán no estaba negociando. Estaba ganando tiempo y compraba tiempo para reabastecer sus arsenales de misiles y reactivar sus ambiciones nucleares”, insistiendo en que, bajo esa cobertura, el país habría reforzado sus capacidades militares estratégicas.

El secretario de Defensa acusó además a Irán de estar desarrollando “potentes misiles y drones” con el objetivo de levantar un escudo convencional que sirviera a sus “ambiciones de chantaje nuclear”, y describió que existía una “pistola” apuntando a las bases y ciudadanos estadounidenses mientras se celebraban las conversaciones, en las que, según su versión, Teherán pretendía tomar a Estados Unidos “como rehenes”.

Hegseth definió la ofensiva como una respuesta contundente: “Esta operación es una misión devastadora y decisiva. Destruir la amenaza de misiles. Destruir la Armada. No armas nucleares”, recalcó.

Al mismo tiempo, rechazó que se trate de una guerra “de cambio de régimen”, aunque admitió que “el régimen sí cambió, y el mundo cambió”. Calificó la situación como un “punto de inflexión generacional” que Washington venía aguardando desde 1979, en alusión a la Revolución Islámica, y afirmó que el conflicto concluirá “bajo las condiciones de 'Estados Unidos primero' y según lo que decida Trump”.

Una campaña prolongada y de gran intensidad

Por su parte, el jefe del Estado Mayor Conjunto estadounidense, Dan Caine, confirmó que la operación en curso supone combates de gran envergadura y no constituye una misión “de la noche a la mañana”, advirtiendo de que los objetivos militares fijados “requerirán tiempo para alcanzarse y, en algunos casos, implicarán un trabajo difícil y arduo”.

El máximo responsable militar de Estados Unidos adelantó que prevé “sufrir pérdidas adicionales” a los cuatro militares ya fallecidos en los enfrentamientos con Irán, aunque aseguró que se esforzarán “para minimizar las pérdidas estadounidenses” durante la campaña.

Caine defendió que la misión tiene como fin “proteger y defender” tanto a Estados Unidos como a sus socios regionales frente a Teherán, incluyendo “impedir que Irán tenga la capacidad de proyectar poder fuera de sus fronteras”.

En esta línea, explicó que la operación está concebida para “interrumpir, degradar, negar y destruir” la capacidad de Irán de ejecutar y sostener acciones de combate. Añadió que “Esto marcó la culminación de meses, y en algunos casos años, de planificación deliberada y perfeccionamiento contra este conjunto específico de objetivos”, en la primera intervención pública de la cúpula del Pentágono desde el inicio del ataque del sábado.

El general de la Fuerza Aérea detalló que la planificación contempló “ataques de precisión contra infraestructura militar clave, hasta la integración persistente de Inteligencia y selección de objetivos”, destacando el carácter meticuloso y prolongado del proceso previo a la ofensiva.