El secretario de Defensa de Estados Unidos, Pete Hegseth, afirmó este martes que “hoy será, de nuevo, el día más intenso de ataques dentro de Irán”, en el que es ya el undécimo día de la ofensiva iniciada el pasado 28 de febrero por Washington e Israel contra el país asiático. El responsable del Pentágono sostuvo que Teherán está “solo” y “perdiendo claramente” la guerra.
“En el Golfo los han abandonado, y sus aliados, Hezbolá, los hutíes y Hamás, están derrotados, son ineficaces o han quedado al margen. Irán está solo y está perdiendo claramente”, declaró en una rueda de prensa en la sede del Departamento de Defensa, donde hizo balance de la operación “Furia Épica”, concebida para “decapitar” a la República Islámica y reducir de forma drástica su poderío militar, al que Washington atribuye ser una amenaza directa para la seguridad de Estados Unidos e Israel.
Hegseth subrayó que “esta guerra cuenta con el apoyo de toda una generación” y adelantó que a lo largo de la jornada se producirán “más ataques” estadounidenses, para los que “se enviarán más bombarderos y más cazas”. En esta línea, denunció que “los bárbaros iraníes llevan años matando a soldados estadounidenses a través de grupos terroristas y ataques cobardes”.
El jefe del Pentágono insistió en que Irán “está perdiendo” y remarcó que “saben que su Ejército está siendo mermado y aniquilado sistemáticamente”, mientras que, según dijo, Estados Unidos está “ganando de forma decisiva” y “con una eficiencia brutal”. Aseguró además que Teherán está reduciendo el ritmo de sus ataques y que en las últimas 24 horas “ha disparado el menor número de misiles que ha sido capaz de lanzar hasta ahora”.
De acuerdo con los datos facilitados por el jefe del Estado Mayor de Estados Unidos, Dan Caine, la campaña estadounidense ha alcanzado ya más de 5.000 objetivos en territorio iraní. Como resultado, los lanzamientos de misiles de Teherán se habrían reducido un 90%, mientras que las operaciones con drones habrían caído un 83%.
El mando militar confirmó igualmente ataques contra 50 buques de la Marina iraní desde el inicio del conflicto, subrayando que las acciones contra la Armada de Irán persiguen garantizar la seguridad de la navegación en pasos estratégicos como el estrecho de Ormuz.
En relación con la respuesta iraní, Caine señaló que Teherán “está luchando”. “Lo respeto, pero no creo que sean más formidables de lo que pensábamos”, apuntó, descartando que Washington se haya visto sorprendida por la capacidad de resistencia de Irán.
Niega similitudes con la guerra de Irak
Respecto a la duración prevista de la operación, Hegseth afirmó que las Fuerzas Armadas estadounidenses “no va parar hasta que el enemigo sea totalmente vencido”, aunque rechazó cualquier comparación con la invasión de Irak. Insistió en que “ya no estamos en el año 2003” y recalcó que la decisión final sobre la misión corresponde al presidente estadounidense, Donald Trump.
“No se trata de una misión sin fin como las que vimos durante la Administración de (George W.) Bush o (Barack) Obama. Nuestro presidente no lo permitirá, se ha opuesto a este tipo de misiones interminables y de dudoso alcance. Esos días han terminado”, sostuvo, subrayando que el propósito es, desde una “posición muy fuerte”, ofrecer a Trump “el máximo número de opciones”.
“Desde el principio no hemos dicho cuánto tiempo tomará. Nuestra voluntad es interminable y, en última instancia, es el presidente quien decide”, añadió. Al mismo tiempo, rechazó que el despliegue tenga como eje “la construcción de naciones o en expandir la democracia”, como ocurrió en otros conflictos con participación estadounidense. “Esa nunca ha sido la perspectiva que el presidente ha seguido en este asunto”, remarcó, negando cualquier paralelismo con anteriores misiones de Estados Unidos en Oriente Próximo.