El PMA advierte de que en marzo podría agotar la ayuda alimentaria en Sudán y reclama más fondos

El PMA avisa de que agotará en marzo la comida para Sudán y reclama fondos urgentes para evitar que millones se queden sin ayuda vital.

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Una niña frente a una zona inundada en la capital de Sudán, Jartum MOHAMED KHIDIR / XINHUA NEWS / CONTACTOPHOTO

Una niña frente a una zona inundada en la capital de Sudán, Jartum MOHAMED KHIDIR / XINHUA NEWS / CONTACTOPHOTO

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El Programa Mundial de Alimentos (PMA) ha advertido este jueves de que sus existencias de comida en Sudán podrían agotarse a lo largo de marzo y ha solicitado financiación extra para poder seguir respondiendo a la grave emergencia humanitaria que sufre el país, inmerso en una guerra desde abril de 2023, ante el peligro de que “millones de personas se queden en unas semanas sin una ayuda alimentaria vital”.

“El PMA se ha visto forzado a reducir las raciones al mínimo necesario para la supervivencia. A finales de marzo habremos agotados nuestros suministros alimentarios en Sudán. Sin una financiación adicional inmediata, millones de personas quedarán sin ayuda alimentaria vital en unas semanas”, ha señalado el director de Preparación y Respuesta de Emergencia del organismo, Ross Smith.

Sudán se ha convertido en la mayor emergencia mundial de hambre y desplazamiento como consecuencia del conflicto. En este contexto, el PMA ha conseguido hacer llegar asistencia a diez millones de personas, entre ellas 1,8 millones en los últimos seis meses en áreas en hambruna o en riesgo inminente de padecerla. “Los logros duramente ganados están en riesgo de revertirse”, ha advertido Smith, motivo por el que la agencia de la ONU reclama 700 millones de dólares (unos 603 millones de euros) para mantener sus operaciones hasta junio.

Las proyecciones humanitarias indican que más de 21 millones de habitantes sufren actualmente inseguridad alimentaria aguda en Sudán tras casi tres años de violencia, incluidos 3,7 millones de niños, mujeres embarazadas y madres lactantes que padecen desnutrición.

“Mil días de conflicto son mil días de más. Cada día que duran los combates, las familias se suman más en el hambre y las comunidades se ven aún más al borde del abismo”, ha subrayado Smith. “Podemos revertir la situación y evitar que la hambruna se extienda aún más, pero solo si contamos con los fondos para apoyar a estas familias tan vulnerables”, ha insistido.

La guerra civil en Sudán estalló por las profundas discrepancias sobre la integración del grupo paramilitar RSF en las Fuerzas Armadas, lo que hizo descarrilar la transición política iniciada tras el derrocamiento en 2019 del régimen de Omar Hasán al Bashir, ya muy deteriorada después del golpe que depuso en 2021 al entonces primer ministro, Abdalá Hamdok.

El conflicto, en el que intervienen diversos países respaldando a los bandos enfrentados, ha precipitado al país a una de las peores crisis humanitarias del planeta, con millones de desplazados internos y refugiados, y con crecientes alertas internacionales por la expansión de enfermedades y la destrucción de infraestructuras esenciales, que impide atender a cientos de miles de personas afectadas.