El Frente Polisario sostiene que la fórmula de autonomía planteada por Marruecos para el Sáhara Occidental no puede erigirse en la “única opción” sometida a decisión de la población saharaui, del mismo modo que tampoco puede limitarse exclusivamente a la independencia. El movimiento saharaui, inmerso en un nuevo ciclo de contactos con Rabat auspiciado por Estados Unidos y la ONU, considera que Marruecos no está actuando de “buena fe” y subraya que del proceso debe salir una salida mutuamente aceptable y ajustada a la legalidad internacional.
Según ha explicado su ministro de Exteriores y principal negociador con Marruecos, Mohamed Yeslem Beissat, durante un encuentro con periodistas españoles celebrado en los campamentos de refugiados de Tinduf (Argelia) con motivo del 50 aniversario de la proclamación de la República Árabe Saharaui Democrática (RASD), el Polisario está dispuesto a estudiar “cualquier propuesta que permita llegar a una solución mutuamente aceptable” siempre que se encuadre en el respeto al Derecho Internacional, la dignidad del pueblo saharaui y su “derecho inalienable a la autodeterminacion”.
Beissat ha remarcado que el Polisario no tiene “nada en contra” de que el plan de autonomía marroquí se ponga sobre la mesa junto a otras alternativas y se debata, pero ha reiterado que “nunca aceptaremos la autonomía como una solución dictada, única y obligatoria, porque representa una confiscación al derecho inalienable del pueblo saharaui de elegir libremente su futuro”.
El dirigente saharaui ha recordado que el Frente Polisario ha defendido históricamente la independencia de la que fuera la provincia 53 de España, “pero no podemos hacer que la independencia sea la única opción y obligar a los saharauis a elegir entre la independencia y la independencia”.
Por ello, ha defendido que la ciudadanía saharaui debe poder pronunciarse entre varias fórmulas políticas, que no necesariamente se reduzcan al binomio autonomía-independencia. “En la teoría y en la práctica de resolución de conflictos hemos visto incontables fórmulas y soluciones”, ha señalado, recalcando que la única línea roja es el respeto estricto a la legalidad internacional.
Un nuevo ciclo de negociaciones con mediación internacional
En cuanto al proceso de diálogo abierto tras la resolución 2797 aprobada en octubre por el Consejo de Seguridad de la ONU, que insta a las partes a entablar negociaciones tomando como base el plan de autonomía marroquí, Beissat ha evitado detallar el estado concreto de las conversaciones.
Este año se han celebrado tres rondas formales, dos en Washington y una en Madrid, con la participación de Marruecos, el Polisario, Argelia y Mauritania, bajo la mediación conjunta de la ONU y Estados Unidos. Al término de la última reunión, celebrada a finales de febrero en la capital estadounidense, se acordó seguir con “reuniones bilaterales, visitas a la región e intercambio de documentos” manteniendo un contacto permanente con los mediadores, y solo una vez agotada esta fase se valorará si se convoca una cuarta ronda, ha indicado sin precisar calendarios.
Beissat ha explicado que el Polisario ha aceptado que Estados Unidos asuma el papel de mediador, pese al reconocimiento por parte de Donald Trump de la soberanía marroquí sobre el Sáhara y el respaldo de Washington a las tesis de Rabat, porque consideran que “es de las pocas potencias que pueden obligar a Marruecos a negociar”. Además, ha añadido, se les ha garantizado que, más allá de su posición nacional, como facilitadores se atendrán a las resoluciones de Naciones Unidas.
El diálogo como única salida al conflicto
“Nosotros confiamos plenamente en que la solución de nuestro conflicto y guerra con Marruecos solo terminará a través de negociaciones, no hay otra solución que no sea basada en el diálogo y la legalidad”, ha enfatizado el jefe de la diplomacia saharaui, que reprocha a Rabat no estar actuando con “buena fe” ni sin condiciones previas, tal y como exige la resolución del Consejo de Seguridad.
Según Beissat, Marruecos mantiene “muy buena literatura” en los encuentros a puerta cerrada, pero fuera de ellos practica la “escalada, la tortura y la infamia”, en referencia tanto a la reactivación del conflicto desde noviembre de 2020, con nuevas víctimas sobre el terreno, como a la ofensiva diplomática contra la RASD en América Latina, África y otros escenarios. “Esta duplicidad es un gran obstáculo” para la negociación, ha admitido.
Por último, al retomar la cuestión del plan marroquí, el responsable saharaui ha subrayado que “la autonomía solo puede florecer en un régimen totalmente democrático” y que, a su juicio, Marruecos no reúne esas condiciones, por lo que no puede ofrecer una “autonomía fiable” a la población saharaui. Si incluso en democracias europeas se han registrado tensiones con los modelos autonómicos, ha señalado, resulta fácil imaginar las dificultades que afrontan “en régimenes totalitarios y menos democráticos”.