El presidente de Corea del Sur, Lee Jae Myung, ha dejado claro este lunes que no tiene intención de implicarse como mediador en las actuales tensiones entre China y Japón, subrayando que para Seúl los vínculos con ambos vecinos asiáticos tienen la misma relevancia estratégica.
“Solo podemos respetarnos mutuamente cuando se trata de asuntos externos a nuestro propio país. Creo que sería mejor que no nos involucremos innecesariamente”, ha señalado en una entrevista concedida a la cadena japonesa NHK durante su viaje oficial a Japón con motivo de una cumbre bilateral.
El mandatario surcoreano ha detallado que, en su encuentro de la semana pasada con el presidente chino, Xi Jinping, ya le transmitió esta postura, haciendo hincapié en que el “respeto mutuo es fundamental” porque su Ejecutivo aspira a “mantener relaciones armoniosas con los países vecinos en el complejo orden internacional actual”.
“Creo que la paz y la estabilidad en el noreste asiático son extremadamente importantes, y que deben abordarse desde una perspectiva a largo plazo, no a corto plazo”, ha enfatizado el jefe de Estado.
Lee ha añadido que Xi le expresó una visión muy crítica sobre la posición de Tokio respecto a Taiwán. “Sin embargo, creo que se trata de un problema entre China y Japón, y no algo en lo que debamos involucrarnos a fondo ni intervenir”, ha reiterado, al tiempo que ha puesto en duda que la implicación de Seúl pueda “realmente” aliviar la “grave situación”.
“En mi opinión, en la situación actual, cualquier papel que Corea del Sur pueda desempeñar no cambiará la situación. Pero desde la perspectiva de la paz y la estabilidad (en la región), cualquier conflicto o confrontación entre China y Japón es indeseable, por lo que esperamos que se resuelva de forma amistosa mediante el diálogo”.
En la misma línea, el presidente ha subrayado que los intereses nacionales “deben gestionarse amistosamente mediante el diálogo y el compromiso, si es posible, en lugar de recurrir a la violencia o la coerción”. “Sería deseable que el método para resolver estos problemas fuera fluido, racional y con visión de futuro”, ha remachado.
Las relaciones bilaterales entre Japón y China se deterioraron a finales de 2025, especialmente después de que la primera ministra japonesa, Sanae Takaichi, afirmara en una sesión parlamentaria que un eventual ataque chino contra Taiwán podría constituir una “situación que ponga en peligro la supervivencia” de Japón, con la posible participación de sus Fuerzas de Autodefensa.