El presidente iraní, Masud Pezeshkian, ha acusado este sábado a Estados Unidos de estar atacando instalaciones económicas y energéticas del país, pese a la moratoria anunciada por el mandatario estadounidense, Donald Trump, con el objetivo declarado de facilitar las conversaciones.
“A pesar de las afirmaciones y promesas de las autoridades estadounidenses de que no atacarían la infraestructura económica y energética, están atacando estos lugares”, ha señalado Pezeshkian en una llamada telefónica con el primer ministro de Pakistán, Shehbaz Sharif.
“Este discurso y comportamiento contradictorios evidentemente han llevado a Irán a una mayor desconfianza ante el agresor estadounidense”, ha añadido el dirigente iraní, según ha informado la televisión pública IRIB.
En paralelo a las acusaciones contra Washington, Teherán ha recordado otro episodio con Israel como actor principal. El pasado viernes, el Ejército israelí confirmó dos bombardeos contra una planta de agua pesada situada en la provincia de Arak, en el centro-oeste del país, y contra una instalación de producción de óxido de uranio concentrado en la provincia de Yazd, en el centro de Irán. Las autoridades iraníes han asegurado que, por el momento, no existe riesgo de contaminación para la población.
Trump comunicó el jueves la extensión por 10 días, hasta el 6 de abril, de la suspensión de ataques contra las centrales eléctricas iraníes, después de un primer ultimátum de 48 horas a Teherán para que reabriera el estrecho de Ormuz.
En redes sociales, el propio Pezeshkian ha advertido que “responderemos contundentemente si nuestros centros de infraestructura y económicos son atacados”.
El presidente ha remarcado que “Irán no realiza ataques preventivos”, aunque responderá a cualquier agresión, y ha lanzado un mensaje directo a los países del entorno regional: “si queréis desarrollo y seguridad, no permitáis a vuestros enemigos hacer la guerra desde vuestro territorio”.
Pezeshkian ha defendido que “la reacción defensiva de Irán es natural”, al tiempo que ha recalcado que Teherán “considera a los países musulmanes como sus hermanos y no quiere dañar a un solo musulmán”.
Por su lado, el primer ministro paquistaní ha reiterado su disposición a ejercer de mediador entre Irán y Estados Unidos, aunque ha subrayado que cualquier intento de diálogo debe producirse en una “atmósfera de confianza y respeto mutuo” y ha insistido en que, para ello, es imprescindible el fin de las operaciones militares.
“He informado (a Pezeshkian) de la iniciativa diplomática de Pakistán para implicar a Estados Unidos y a los países hermanos del Golfo e islámicos para facilitar el diálogo y la desescalada”, ha indicado Sharif en un mensaje difundido en redes sociales.
Sharif ha detallado que la conversación “ha durado más de una hora” y ha subrayado que ha trasladado su “contundente condena” de “los continuos ataques israelíes contra Irán”, con especial mención a los “ataques contra infraestructura civil”.