El presidente de Líbano, Joseph Aoun, ha asegurado este viernes que sigue sin recibir contestación por parte de las autoridades israelíes a su propuesta para negociar un alto el fuego, mientras se intensifican los ataques de Israel sobre territorio libanés en represalia por el lanzamiento de proyectiles de la formación chií Hezbolá, una campaña que ha causado ya casi 700 fallecidos.
Durante una reunión celebrada en Beirut con el secretario general de Naciones Unidas, António Guterres, Aoun ha recordado que ya trasladó su “disposición a negociar” y ha indicado que espera “contar con el apoyo de la comunidad internacional para Líbano en esta etapa crítica”.
“Los ataques israelíes deben cesar y debe lograrse un alto el fuego para poder debatir los próximos pasos hacia un acuerdo entre las partes”, ha subrayado, remarcando igualmente la necesidad de “atender las necesidades de las personas que se han visto desplazadas” por la escalada de hostilidades de los últimos días.
En esta línea, ha situado en más de 800.000 el número de desplazados internos y ha expresado su gratitud a la ONU por “su apoyo continuado a Líbano”, antes de advertir de que los ataques israelíes “repercuten sobre la estabilidad en toda la región” de Oriente Próximo.
Las autoridades libanesas han actualizado el balance de víctimas mortales hasta casi 700 a raíz de la actual oleada de bombardeos israelíes, en paralelo al despliegue de tropas de Israel en varias áreas del sur del país, en el marco de una nueva incursión terrestre que amenaza con ampliarse a más zonas.
En los últimos meses, Israel ya había ejecutado decenas de ataques aéreos en territorio libanés pese al alto el fuego acordado en noviembre de 2024, alegando que sus operaciones se dirigen contra posiciones y actividades de Hezbolá y defendiendo así que no vulnera el pacto. No obstante, tanto el Gobierno libanés como el propio grupo chií han rechazado estos argumentos y han criticado duramente los bombardeos, que también han sido objeto de condena por parte de Naciones Unidas.
El acuerdo de alto el fuego establecía que Israel y Hezbolá debían retirar sus fuerzas del sur de Líbano. Sin embargo, el Ejército israelí ha conservado cinco posiciones en territorio de su vecino, una presencia que ha sido denunciada reiteradamente por Beirut y por la milicia chií, que reclaman el desmantelamiento completo de ese despliegue.