El presidente de Polonia, Karol Nawrocki, ha confirmado este viernes que veta la reforma judicial aprobada en el Parlamento a iniciativa del primer ministro, Donald Tusk, al considerar que "abre la puerta a la influencia política sobre los jueces".
"No puedo firmar una ley que, bajo el lema de restablecer el Estado de derecho, en realidad introduce una nueva etapa de caos y abre la puerta a la influencia política sobre los jueces. El proyecto introduce una segregación de jueces y pone la justicia en manos de un grupo político de interés. Me opongo firmemente a la división de los jueces en mejores y peores", ha declarado el jefe del Estado en un vídeo difundido por su oficina.
La iniciativa legislativa, ya aprobada en el Sejm, afecta de forma directa al funcionamiento del Tribunal de Apelación y redefine el papel del Consejo Nacional de la Judicatura, órgano cuya falta de independencia ha sido cuestionada por el Tribunal de Justicia de la Unión Europea.
Nawrocki sostiene además que la norma vulnera la Constitución y advierte de que no puede "convertirse en una herramienta para destituir a jueces a quienes el gobierno actual teme". "Recuerdo a los autores de esta ley que el nombramiento de jueces es una prerrogativa constitucional exclusiva del presidente", ha remarcado.
"Sería un error común subestimar el estatus de los jueces y luego vulnerar sus resoluciones. Esto significaría la incertidumbre de millones de casos", ha alertado, denunciando que la reforma es "un golpe a la seguridad de los polacos" del que podrían sacar partido "los delincuentes".
El presidente, cercano al partido opositor Ley y Justicia (PiS), ha reiterado que Polonia "no puede ser un Estado de caos" y ha recalcado que, pese a sus avisos, el texto legal es "improvisado, ampliamente criticado, y tramitado de manera extraordinaria y apresurada por el Sejm".
Proyecto alternativo y amenaza de referéndum
Frente a la propuesta del Gobierno, Nawrocki ha presentado su propio proyecto de ley "para restablecer el derecho a un tribunal y al reconocimiento de los casos sin dilaciones indebidas", y ha advertido de que, "si se rechazan las propuestas de diálogo", llevará el asunto a una consulta popular.
"De conformidad con mi obligación, finalmente recurriré al pueblo con una propuesta de referéndum sobre el restablecimiento de la normalidad en el funcionamiento de los tribunales. Esta es una decisión que corresponde a los ciudadanos", ha señalado.
En el sistema polaco, el veto presidencial solo puede ser levantado mediante una mayoría superior al 60% de los votos en el Parlamento, un umbral con el que no cuenta la coalición que respalda al actual primer ministro.