El presidente de Somalia, Hasán Sheij Mohamud, ha lanzado este domingo una seria advertencia a Israel al asegurar que “lucharemos” en caso de que se materialice el plan para levantar una base militar en la región separatista de Somalilandia, tras el controvertido reconocimiento de su independencia anunciado en diciembre por el Gobierno israelí.
En declaraciones a la cadena panárabe Al Yazira, Mohamud ha recalcado que “vamos a luchar con nuestra capacidad. Evidentemente vamos a defendernos y eso significa que nos enfrentaremos a cualquier fuerza israelí que venga porque estamos en contra de eso y jamás lo permitiremos”.
El mandatario somalí sostiene que la eventual presencia militar israelí en Somalilandia vulneraría la soberanía de Somalia y el Derecho Internacional, además de poder servir como plataforma de lanzamiento de ataques contra países vecinos, dada la posición clave de esta zona en el Cuerno de África y su proximidad a Oriente Próximo.
Mohamud ha subrayado que “afecta a la estabilidad, estabilidad y comercio y a toda África, al mar Rojo y a todo el mundo”, y ha enlazado la ofensiva de Israel en la Franja de Gaza con el acercamiento a Somalilandia como reflejo de “un debilitamiento del orden internacional basado en reglas”. Según el presidente, “ese orden ya no está intacto” y sus instituciones “están gravemente amenazadas” porque “el poderoso tiene la razón”.
Israel se ha convertido en el primer Estado del mundo en reconocer a Somalilandia, después de que circularan informaciones sobre un supuesto plan para trasladar a población de la Franja de Gaza a este territorio del noreste africano. Tanto Israel como las autoridades de Somalilandia han rechazado públicamente esta posibilidad, si bien desde Hargeisa han admitido que están “debatiendo” la posible creación de una base militar israelí.
Desde finales de la década de 1990, Somalilandia cuenta con instituciones propias, incluida moneda, parlamento y bandera, aunque la parte oriental del territorio sigue en disputa con el Gobierno federal somalí y persisten comunidades que rechazan el proyecto secesionista impulsado desde la capital, Hargeisa.