El presidente de transición de Siria, Ahmed al Shara, ha promulgado este viernes un decreto compuesto por ocho artículos destinado a asegurar los derechos y la identidad del pueblo kurdo, en un intento de rebajar la tensión generada por los recientes choques armados en Alepo entre el Ejército sirio y las milicias kurdo-árabes de las Fuerzas Democráticas Sirias (FDS).
Según el texto difundido este viernes, “Los ciudadanos kurdos sirios son considerados una parte esencial e integral del pueblo sirio, y su identidad cultural y lingüística es una parte inseparable de la identidad nacional siria, diversa y unificada”.
El documento especifica igualmente que “el Estado se compromete a proteger la diversidad cultural y lingüística” del país y a salvaguardar “el derecho de los kurdos a revivir su patrimonio y sus artes y desarrollar su lengua materna en el marco de la soberanía nacional”.
Asimismo, el decreto establece que “El idioma kurdo se considera lengua nacional y su enseñanza está permitida en las escuelas públicas y privadas en las zonas donde los kurdos constituyen un porcentaje significativo de la población, como parte del currículo o como actividad cultural y educativa”.
La norma anula además toda la normativa y decisiones derivadas del polémico censo de 1962, que dejó sin ciudadanía siria a unos 120.000 kurdos. También reconoce oficialmente el Nowruz como día festivo y fija el compromiso de “adoptar un discurso nacional integral” en los medios de comunicación y en el sistema educativo.
El texto subraya que “Toda discriminación o exclusión basada en la etnia o el idioma está prohibida por la ley, y quien incite a la sedición nacional será castigado conforme a las leyes aplicables”, al tiempo que indica que “los ministerios y autoridades competentes dictarán las instrucciones necesarias para la ejecución de lo dispuesto”.
En un mensaje a la nación para presentar la iniciativa, Al Shara ha llamado a la población kurda a “participar en la reconstrucción” de Siria y a proteger la seguridad y la unidad del país. “Solo deseamos el bienestar del país y su gente”, ha afirmado, instando a los kurdos sirios a no dejarse arrastrar por “narrativas de sedición”.
Los últimos choques armados comenzaron la semana pasada en Alepo, después de que las fuerzas gubernamentales pusieran en marcha una amplia ofensiva sobre los barrios de Sheij Maqsud y Ashrafiyé, de mayoría kurda y bajo control de las autoridades kurdas y de comités locales desde hace cerca de 15 años, en el contexto de la guerra civil iniciada en 2011.
Estos enfrentamientos se desencadenaron tras el fracaso de las negociaciones entre Damasco y las FDS para cerrar un acuerdo definitivo sobre la integración de las fuerzas kurdas y el encaje de las autoridades kurdas semiautónomas en el futuro Estado sirio, después de la caída en diciembre de 2024 del régimen del presidente Bashar al Assad.
En marzo de 2025, el líder de las FDS, Mazloum Abdi, y Al Shara suscribieron un pacto orientado a reincorporar todas las estructuras civiles y militares de las zonas autónomas kurdas —incluidas las propias FDS— bajo la autoridad del Gobierno central, además de establecer un alto el fuego en todo el país. Sin embargo, las discrepancias sobre la forma de llevar a cabo esa integración han bloqueado hasta ahora su aplicación efectiva.