El presidente de Líbano, Joseph Aoun, ha defendido este lunes que el alto el fuego constituye un "primer paso necesario" para abrir cualquier vía de negociación con Israel, y ha subrayado que quienes cuestionan estas conversaciones, entre ellos el partido-milicia chií Hezbolá, deben "esperar" a que se desarrollen y "juzgar el resultado" una vez concluyan.
"El alto el fuego es un paso inicial necesario para cualquier negociación posterior, y esto es lo que repetimos en las dos sesiones celebradas a nivel de embajadores", ha señalado Aoun, remarcando que el comunicado del Departamento de Estado estadounidense, mediador en este proceso, recoge que "Israel no llevará a cabo operaciones ofensivas contra objetivos libaneses", ni contra civiles ni contra instalaciones militares del Estado libanés.
En un mensaje difundido por su oficina a través de las redes sociales, el jefe del Estado ha replicado a las acusaciones de Hezbolá por impulsar contactos directos con Israel. "Algunos nos reprochan haber decidido ir a negociaciones alegando la falta de consenso nacional. Yo pregunto: cuando ustedes optaron por la guerra, ¿contaban primero con un consenso nacional?", ha manifestado, aludiendo a la ofensiva iniciada por Hezbolá en el marco de la guerra en Irán y que fue utilizada por Israel como justificación para atacar e invadir el sur del país.
Ante quienes sostienen que Beirut se sentará a la mesa desde la "rendición", Aoun ha pedido a sus detractores que "esperen a que comiencen las negociaciones y juzguen el resultado" antes de descalificarlas.
El presidente ha rechazado que su apuesta por el diálogo con Israel pueda considerarse una "traición" o una "humillación": "Lo que hacemos no es traición, sino que la traición la comete quien lleva a su país a la guerra para lograr intereses externos", ha recalcado, en una nueva alusión a Hezbolá, grupo estrechamente alineado con Irán.
Aoun ha insistido en que su obligación institucional es conducir a Líbano por "el camino de la salvación". "Mi objetivo es llegar a poner fin al estado de guerra con Israel, al estilo del acuerdo de tregua. ¿Acaso el acuerdo de tregua fue humillante? Yo no aceptaré llegar a un acuerdo humillante", ha advertido.
Hezbolá rechaza las negociaciones y denuncia concesiones
Las palabras del presidente se producen tras los reproches públicos de Hezbolá. Su secretario general adjunto, Naim Qasem, ha expresado su "rechazo absoluto" a cualquier negociación directa entre Líbano e Israel, asegurando que estas conversaciones "no existen" para la organización, que continuará con "la resistencia" y "respondiendo a la agresión" del Ejército israelí en el sur del país.
En un comunicado difundido por la cadena de televisión libanesa Al Manar, Qasem ha arremetido contra el proceso negociador, al sostener que lo que "desean" tanto Israel como Estados Unidos "no está en manos de las autoridades libanesas".
El dirigente de Hezbolá ha denunciado que desde Beirut se estarían aceptando concesiones "humillantes e innecesarias", y ha alertado de que Israel y Estados Unidos únicamente persiguen "la sumisión sin obtener nada a cambio".
Estas tensiones internas en el seno de la política libanesa se añaden a la fragilidad de la prórroga del alto el fuego de tres semanas adicionales anunciada por el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, tras las gestiones realizadas en la Casa Blanca con representantes de ambas partes.
La continuidad de incidentes sobre el terreno pone de manifiesto lo complicado que resulta afianzar la tregua. Hezbolá ha llevado a cabo ataques que han causado la muerte de un militar israelí y han dejado cuatro heridos graves, mientras Israel mantiene sus operaciones en el sur del Líbano.
El actual repunte de la violencia se inscribe en la escalada iniciada el 2 de marzo, cuando Hezbolá lanzó misiles contra Israel en respuesta a la muerte del líder supremo iraní, Alí Jamenei, en el contexto de ataques estadounidenses e israelíes contra Irán. Desde entonces, Israel desarrolla una intensa campaña de bombardeos e incursiones terrestres en el sur del país, donde mantiene presencia militar pese al alto el fuego en vigor.