El primer ministro de Groenlandia, Jens-Frederik Nielsen, ha señalado este lunes que su Ejecutivo está tratando de “abrir el diálogo” con Estados Unidos, aunque ha recalcado que este acercamiento “presupone respeto” y que la isla, pese a ser un territorio autónomo integrado en Dinamarca, decide por sí misma y nadie irá “a apoderarse de él”. Sus palabras llegan mientras el inquilino de la Casa Blanca, Donald Trump, ha vuelto a intensificar su empeño en que Washington se haga con la gran isla ártica.
“Estamos intensificando nuestros esfuerzos para abrir el diálogo a través de los canales diplomáticos y políticos adecuados. Pero también debo dejar claro que el diálogo presupone respeto”, ha afirmado Nielsen en una publicación en Facebook en la que ha subrayado que “Groenlandia se mantiene firme”. En este mensaje, el dirigente ha insistido en que las autoridades groenlandesas no aceptarán presiones externas sobre el futuro político del territorio.
En el texto, el dirigente ha argumentado que este territorio no puede ni debe compararse con Venezuela ni con otros países dominados por el caos y la dictadura", después de la incursión militar estadounidense del sábado para capturar al presidente Nicolás Maduro, un evento tras el que Trump ha proyectado múltiples ambiciones territoriales en declaraciones a la prensa, incluyendo, de nuevo, a la isla ártica.
“Somos una sociedad abierta y democrática con instituciones sólidas. Nuestras decisiones se toman aquí. Groenlandia es nuestro país”, ha defendido Nielsen en este contexto, antes de agregar que “nadie viene a apoderarse de él”. Con estas afirmaciones ha querido remarcar que el modelo político groenlandés se basa en la democracia y en la solidez institucional, y que cualquier decisión sobre su futuro corresponde exclusivamente a sus habitantes.
En los últimos días, Donald Trump ha vuelto a insistir en que Estados Unidos tiene que anexionarse este amplio territorio insular por una cuestión de “seguridad nacional”, si bien las autoridades de Dinamarca y Groenlandia han reclamado que cesen las amenazas norteamericanas, apelando a que Copenhague es un aliado históricamente cercano a Washington y que la isla ártica “no está en venta”. Tanto el Gobierno danés como el groenlandés han reiterado que la relación con Estados Unidos debe basarse en la cooperación y no en imposiciones.