El Alto Comisionado de la ONU para los Derechos Humanos, Volker Turk, ha expresado su profunda consternación ante el asesinato de más de 160 civiles en los últimos 17 días en Sudán del Sur, una ola de violencia que se suma a otras graves vulneraciones como la destrucción de infraestructuras de agua y el desplazamiento forzoso de la población.
En una nota difundida este martes por su oficina, Turk ha declarado estar “horrorizado” por las recientes violaciones de derechos fundamentales registradas en Sudán del Sur, un país inmerso en una nueva espiral de violencia desde que el conflicto se reavivó hace un año.
El equipo del Alto Comisionado ha documentado dos ataques recientes contra civiles. Uno de ellos fue perpetrado por combatientes del grupo Buel Nuer y dejó 139 muertos en el norte del país el pasado 1 de marzo. El otro tuvo lugar a finales de febrero, cuando efectivos del Ejército sursudanés mataron a 21 personas, entre ellas quince mujeres y tres niñas, en una aldea de Jonglei, en el este, tras atraerlas con una falsa promesa de comida, y decapitaron a otras cuatro en la región de Ghazal, en el noroeste.
Presión sobre la misión de la ONU y llamada al alto el fuego
Turk ha condenado igualmente una orden de evacuación emitida por el Ejército sursudanés el 6 de marzo, en la que se exigía la salida de la Misión de la ONU en Sudán del Sur de su base operativa en Akobo, en el estado de Jonglei, así como la retirada de otras agencias humanitarias y organizaciones presentes en la zona.
Pese a que miles de residentes han huido de Akobo, el personal de Naciones Unidas ha permanecido en la localidad con el objetivo de seguir proporcionando protección a los civiles, según ha precisado la oficina de Derechos Humanos en su comunicado.
“Los civiles están siendo brutalmente asesinados, heridos y desplazados a diario a lo largo de Sudán del Sur mientras aumentan las hostilidades entre el Ejército y las fuerzas opositoras”, ha denunciado Turk, que ha calificado algunos de estos episodios como posibles “crímenes de guerra”.
Ante este escenario, el jefe de Derechos Humanos de la ONU ha reclamado que se acuerde un alto el fuego “lo antes posible” en un conflicto que, desde finales de diciembre, ha provocado el desplazamiento de 280.000 personas. Asimismo, ha subrayado la urgencia de evitar que Sudán del Sur caiga del todo “borde de una guerra civil total”.