El Alto Comisionado de Naciones Unidas para los Derechos Humanos, Volker Turk, ha condenado este martes como “crueles” los reiterados bombardeos de las fuerzas rusas contra la infraestructura energética de Ucrania. Estos ataques han dejado sin suministro eléctrico ni calefacción a algunos de los principales núcleos urbanos del país, entre ellos Kiev y Odesa, justo cuando la población afronta temperaturas de “frío extremo”.
“Cientos de miles de familias se encuentran ahora sin calefacción”, ha puesto de relieve el jefe de Derechos Humanos de la ONU, quien ha recordado que “esto afecta especialmente a los más vulnerables, incluidos los niños, las personas mayores y las personas con discapacidad”.
Turk ha recriminado a Moscú que mantenga este tipo de ofensivas pese a que está sobradamente demostrado el “grave impacto” que tienen sobre todo en la población civil. “Es una clara violación de las normas de la guerra”, ha subrayado.
“Es espantoso ver sufrir así a la población civil”, ha lamentado Turk, que ha pedido a las autoridades rusas que detengan de inmediato los ataques contra estas instalaciones. Solo en la última noche, los bombardeos han provocado nuevos cortes en el suministro de luz y calefacción en varias regiones del país, tras semanas de incidencias similares.
Naciones Unidas ha indicado que desde octubre de 2025 las Fuerzas Armadas rusas han intensificado sus ataques contra el sistema energético ucraniano. Sumados a los registrados durante 2024, han reducido de forma significativa la capacidad del país para atender la demanda nacional, con interrupciones del servicio que en estos meses han llegado a prolongarse hasta 18 horas diarias.
Impacto en la educación y cierre de escuelas
Las temperaturas extremas, que han llegado a situarse en torno a los diez grados bajo cero, unidas a los apagones y a la falta de calefacción, han impedido que muchos menores puedan volver a las clases en condiciones de seguridad. En Kiev, por ejemplo, las autoridades se han visto obligadas a cerrar las escuelas a causa de estos problemas.
Limitar el acceso a la educación “supone otro duro golpe para los niños y niñas ucranianos”, ha señalado Sven Coppens, responsable de la repuesta humanitaria a la crisis de Ucrania de la ONG Plan Internacional. “Para la infancia ucraniana, la escuela no es solo un lugar donde aprender, sino también un espacio fundamental de seguridad, rutina y apoyo emocional, del que ahora se ven privados”, ha señalado.
“Cada semana adicional fuera de la escuela amplía las brechas educativas y profundiza el impacto psicológico de esta guerra”, ha expuesto Coppens, advirtiendo de que el trabajo de las organizaciones humanitarias no alcanza para cubrir estas demandas, por lo que es necesario una vez más el apoyo de Ucrania y sus socios.
“La educación no es un lujo”, ha destacado el responsable de la ONG. En ese sentido, ha instado a las autoridades ucranianas y a sus socios a “seguir priorizando la educación, invertir en soluciones energéticas de emergencia para las escuelas y ampliar opciones de aprendizaje flexibles e inclusivas”.