El secretario de Energía de Estados Unidos, Chris Wright, considera que el conflicto bélico con Irán llegará a su fin “en las próximas semanas”, lo que permitiría normalizar el tráfico marítimo en el estratégico estrecho de Ormuz. A su juicio, el actual bloqueo supone un “sufrimiento a corto plazo” imprescindible para evitar que Oriente Próximo continúe siendo rehén de la política iraní.
“Creo que este conflicto terminará en las próximas semanas. Podría ser antes incluso”, ha asegurado este domingo en una entrevista con la cadena televisiva ABC News, al referirse a la guerra iniciada tras la ofensiva sorpresa lanzada contra Irán el 28 de febrero por Estados Unidos e Israel.
Wright ha defendido que, una vez finalice la contienda, se incrementará la oferta de crudo y se relajará la tensión sobre los precios del petróleo, que han superado los 100 dólares por barril como consecuencia del cierre del estrecho de Ormuz por parte de Irán. El responsable estadounidense ha recalcado que el Gobierno ya contemplaba este escenario antes de iniciar su ofensiva contra la República Islámica. “Éramos conscientes de que habría una disrupción a corto plazo”, ha asegurado.
En esta línea, ha rechazado que Washington no tuviera previsto cómo reaccionar ante un posible cierre de Ormuz, un corredor clave por el que transita más de una quinta parte del comercio mundial. El cierre ha disparado el coste de la gasolina, aunque, según el secretario de Energía, este episodio modificará el equilibrio geopolítico global “para siempre”.
Respecto a la opción de que una coalición internacional envíe buques de guerra para reabrir el paso, tal y como planteó el sábado el presidente Donald Trump, Wright ha señalado que se trata de un movimiento “lógico”, ya que muchas economías dependen de las mercancías que atraviesan este estrecho.
En este sentido, al ser preguntado sobre si las fuerzas estadounidenses ya desplegadas en la zona participarían en la reapertura de la ruta marítima, ha indicado que todas las tropas norteamericanas colaborarán para lograr ese objetivo “en un futuro no muy lejano”, aunque ha puntualizado que la prioridad actual es desmantelar la capacidad militar de Irán.
La campaña militar conjunta de Estados Unidos e Israel contra Irán ha causado hasta ahora más de 3.000 fallecidos, entre ellos 1.319 civiles —de los cuales 206 serían menores—, 1.122 militares y 599 personas cuya identidad no ha podido determinarse, según datos de la ONG iraní de derechos humanos HRANA. La organización cita informes oficiales de los servicios sanitarios, de emergencias, de protección civil y de activistas sobre el terreno.