El Senado de Brasil ha rechazado este miércoles la designación de Jorge Messias, actual abogado general del Gobierno, como nuevo magistrado del Supremo Tribunal Federal (STF), asestando un revés de calado al Ejecutivo de Luiz Inácio Lula da Silva. Se trata del primer presidente en más de 130 años al que el Congreso le veta una propuesta para el alto tribunal.
Según ha informado la agencia Brasil de noticias, la candidatura de Messias fue desestimada con 42 votos en contra y 31 a favor. En una Cámara Alta compuesta por 81 senadores, el jurista necesitaba al menos 41 apoyos para ser confirmado, por lo que su postulación ha quedado automáticamente archivada, en una situación inédita desde 1894.
La sesión de votación, que se prolongó algo más de siete minutos, se saldó con celebraciones en las filas opositoras, malestar en el bloque oficialista y sorpresa generalizada, ya que el resultado se alejaba de las previsiones del ponente de la candidatura en la Comisión de Constitución y Justicia, Weverton Rocha, del Partido Democrático Laborista. Rocha había calculado que Messias obtendría entre 45 y 48 votos favorables.
Tras el revés parlamentario, el jefe de la Abogacía General de la Unión (AGU) —órgano que representa a la Unión en los ámbitos judicial y extrajudicial y se encarga de defender los intereses del Ejecutivo federal— asumió el desenlace y se pronunció públicamente:
“No es fácil para alguien con mi trayectoria pasar por un rechazo, pero aprendí que mi vida está en manos de Dios. Luché la buena batalla como todo cristiano”, ha afirmado, concediendo que “la vida es así, días de victorias y derrotas”, y subrayando que “el pleno es soberano”. “Agradezco los votos que recibí; es parte del proceso saber ganar y perder”, ha concluido, según ha recogido el diario 'Folha'.
La nominación de Messias fue anunciada por Lula hace casi cinco meses y obtuvo el visto bueno de la Comisión de Constitución y Justicia con 16 votos a favor y 11 en contra, lo que hacía prever que ocuparía la vacante dejada por la retirada anticipada del expresidente del Supremo, Luís Roberto Barroso.
El rechazo en el pleno ha contado con el respaldo del presidente del Senado, Davi Alcolumbre, de la formación conservadora Unión Brasil. Alcolumbre defendía la opción de su aliado Rodrigo Pacheco y maniobró para frenar la llegada del fiscal general de la Unión al Supremo. Esta estrategia tensó la relación entre la Cámara Alta y el presidente de la República, que, en contra del criterio del jefe del Senado, mantuvo su apuesta por Jorge Messias, responsable de la AGU, exasesor presidencial en el último año del gobierno de Dilma Rousseff (2011-2016) y figura próxima al Partido de los Trabajadores (PT) de Lula.