Con un total de 54 votos a favor y 45 en contra, el Senado de Estados Unidos ha dado luz verde al nombramiento de Markwayne Mullin como máximo responsable del Departamento de Seguridad Nacional, después del cese de la hasta ahora secretaria, Kristi Noem. Su destitución llegó tras el controvertido operativo del Servicio de Control de Inmigración y Aduanas (ICE, por sus siglas en inglés) y de la Patrulla Fronteriza en la ciudad de Minneapolis, en el estado de Minnesota, que terminó con dos ciudadanos estadounidenses abatidos a tiros por agentes federales.
Mullin, antiguo luchador de artes marciales mixtas y senador republicano por Oklahoma desde 2023, asumirá el relevo de Noem el próximo 31 de marzo. Lo hará en un momento especialmente delicado, ya que el Departamento de Seguridad Nacional (DHS, por sus siglas en inglés) se encuentra desde febrero en situación de suspensión presupuestaria, una vez agotada la prórroga promovida por los demócratas, que buscaban introducir cambios a raíz de las actuaciones del ICE.
El cierre parcial del DHS conlleva la paralización del pago de nóminas a miles de trabajadores y la congelación de diversas partidas, entre ellas los fondos destinados a reembolsos por catástrofes. No obstante, el ICE mantiene su operativa gracias a la financiación específica otorgada al organismo en la denominada “One Big Beautiful Bill Act”, una ley aprobada el pasado mes de junio que incluyó una notable rebaja de impuestos, así como un incremento del gasto militar y de los recursos destinados al control migratorio.
Entre los senadores que votaron en contra de la confirmación de Mullin como noveno secretario al frente del departamento figura el demócrata por Michigan Gary Peters, quien ha afirmado que “no tiene la experiencia ni el temperamento” para dirigir una cartera de tal envergadura, según informa el diario estadounidense “The Hill”.
“Me preocupa mucho la disposición del senador Mullin a tolerar la violencia política y el mensaje que eso transmite en todo el Departamento de Seguridad Nacional, y no estamos hablando de un simple desliz aislado tras el intento de agredir físicamente a un testigo en una audiencia del Senado en 2023”, alertó en días anteriores Peters.
En la misma línea, la senadora demócrata por Nevada, Catherine Cortez Masto, expresó en un comunicado difundido en su página web su rechazo al nombramiento, al considerar que Mullin podría convertirse en un “mero títere” del presidente Donald Trump y que su estilo al frente del departamento “no sea especialmente distinta a la de la exsecretaria Noem”.
El presidente Donald Trump, por su parte, definió en su momento a Mullin, al anunciar su designación, como un “guerrero” del movimiento MAGA (Make America Great Again), eje ideológico del trumpismo, y sostuvo que “tiene la sabiduría y el coraje necesarios” para impulsar la agenda de “América Primero”.