El partido liberal en el Gobierno, Movimiento Libertad (GS, por sus siglas en esloveno), encabezado por el primer ministro Robert Golob, se ha impuesto en las elecciones legislativas de Eslovenia con el 28,62% de los votos. Lo ha hecho por un margen muy ajustado frente al conservador Partido Democrático de Eslovenia (SDS), liderado por el ex primer ministro Janez Jansa, lo que deja un escenario político sin mayorías claras y completamente abierto.
Los comicios celebrados este domingo han supuesto prácticamente un empate entre Golob y Jansa, cuya formación ha alcanzado el 27,95% de los sufragios, quedándose a apenas 8.000 papeletas del Movimiento Libertad. Según los datos difundidos por la Comisión Electoral Estatal (DVK), la participación se ha situado en el 69,32% del censo.
A falta de contabilizar el voto por correo, la nueva Asamblea Nacional, integrada por 90 diputados, quedaría conformada con 29 escaños para el Movimiento Libertad de Golob y 28 para el SDS de Jansa. En este contexto, se abre ahora una fase de intensas conversaciones entre las fuerzas progresistas y conservadoras para intentar articular una mayoría de gobierno.
La presidenta del país, Natasa Pirc, ha trasladado su enhorabuena al Movimiento Libertad como “gran vencedor de las elecciones”, aunque al mismo tiempo ha pedido a “los demás partidos que ingresaron al Parlamento” que “se sienten a la mesa de negociación lo antes posible”, manifestando su voluntad de mantener contactos con los distintos grupos.
Sin mayorías
El panorama tras las urnas es incierto, ya que ni el bloque progresista que respalda a Golob ni el bloque conservador que encabeza Jansa alcanzan por sí solos la mayoría de 46 escaños. Por detrás de las dos principales fuerzas se sitúa el conservador NSI, con nueve diputados, mientras que el también popular Democracia obtiene seis. En el lado progresista, los socialdemócratas consiguen seis escaños y la Izquierda suma cinco. El partido populista de derechas Resni.ca, que entra por primera vez en la Cámara con cinco representantes, podría convertirse en la fuerza clave para inclinar la balanza del próximo Ejecutivo.
La campaña electoral ha estado marcada por la controversia, después de que se revelara que Jansa mantuvo en diciembre una reunión con directivos de la empresa de espionaje israelí Black Cube.
“El hecho de que haya servicios extranjeros interfiriendo en las elecciones de un miembro democrático de la Unión Europea es algo inédito”, afirmó Golob la semana pasada tras conocerse esta información.