La polémica por el veto al cardenal Pierbattista Pizzaballa en el Santo Sepulcro sigue creciendo y ya ha provocado una reacción internacional de alto nivel, en la que incluso aliados tradicionales de Israel han mostrado su malestar.
El embajador de EEUU critica a Israel
El embajador de Estados Unidos en Israel, Mike Huckabee, ha expresado su “profunda indignación” por la decisión de la Policía israelí de impedir el acceso del Patriarca Latino de Jerusalén a la misa del Domingo de Ramos.
La reacción resulta especialmente relevante por el perfil de Huckabee, conocido por su histórico respaldo a Israel. Precisamente por ello, su crítica ha sido interpretada como un síntoma del alcance que está teniendo el incidente.
El diplomático ha cuestionado la justificación oficial basada en motivos de seguridad, señalando que se trataba de una celebración prácticamente privada y con asistencia muy reducida, muy por debajo de los límites establecidos.
A su juicio, lo ocurrido constituye “un lamentable abuso de poder” con consecuencias que ya se están dejando sentir a nivel internacional.
Israel se escuda en la seguridad ante Irán
El Gobierno israelí ha defendido la actuación policial alegando que forma parte de las restricciones impuestas en el contexto de la guerra con Irán y ante el riesgo de posibles ataques.
Sin embargo, este argumento no ha logrado frenar las críticas, especialmente por producirse en uno de los momentos más simbólicos del calendario cristiano y en uno de los lugares más sensibles a nivel religioso.
Reacción internacional en cadena
La indignación no se ha limitado a Estados Unidos. Italia fue el primer país en reaccionar, con la primera ministra Giorgia Meloni denunciando que impedir el acceso al Patriarca constituye “una ofensa no solo para los creyentes, sino para toda comunidad que reconoce la libertad religiosa”.
A esta postura se ha sumado el presidente de Francia, Emmanuel Macron, quien ha mostrado su respaldo explícito a la Iglesia en Jerusalén y a los fieles que no pudieron participar en la celebración.
Otros países europeos como Portugal y Polonia, así como la Autoridad Palestina, han secundado las críticas, ampliando el alcance diplomático del conflicto.
Jordania denuncia una violación del statu quo
Especialmente contundente ha sido la reacción de Jordania, país con un papel clave en la custodia de los lugares sagrados en Jerusalén.
Desde Ammán han condenado el episodio como una “flagrante violación del derecho internacional” y del statu quo histórico que regula el acceso y la gestión de los espacios religiosos en la ciudad.
Además, han denunciado que lo ocurrido supone una restricción directa a la libertad de culto, un principio especialmente sensible en un contexto de creciente tensión regional.
Un incidente con impacto político y religioso
Lo sucedido en el Santo Sepulcro trasciende el ámbito religioso y se sitúa ya en el terreno diplomático, en un momento en el que Jerusalén vuelve a convertirse en un punto crítico dentro de la escalada en Oriente Medio.
El hecho de que incluso aliados tradicionales de Israel hayan elevado el tono de sus críticas evidencia que el episodio ha abierto un nuevo frente de presión internacional sobre el Gobierno de Netanyahu.